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Hija de la Luna -Cap #1 (CCSakura)

Título: Hija de la Luna

Autor: Vicky Yun Kamiya

Fandom: CardCaptor Sakura

Pareja/Trío/Grupo: Mamoru Hiragizawa y Yukiko Mitsuki (personajes originales)

Género: comedia/ romance / sobrenatural / aventura

Rating: K

Capítulos: 2

Estado: EN PROGRESO

Año: 2011

Resumen: "Mi nombre es Yukiko Mitsuki, tengo seis años y voy a primer año de primaria. Vivo en el templo Tuskimine con mi mamá aquí en Tomoeda, y a la vuelta viven mis dos papás. Este es Mamoru Hiragizawa, mi mejor amigo, vive en una enorme casa con sus papás. Todos los días sueño con un príncipe blanco alado, es un príncipe de la Luna. Les contaré mi historia, ¡será divertido!"

Advertencia #1: Este fanfic se situa ocho años atrás de mi fic "Para no olvidar" pero si no lo has leído no te preocupes, no es necesario para entender la historia. Aquí no hay crossovers ni nada que no puedan seguir, así que con haber visto CCSakura es más que suficiente. Mamoru Hiragizawa ya aparece mencionado en las historias de "Nueva infancia", otro fic de mi autoría.

Advetencia #2: la canción/hechizo que se escucha en el capítulo es "Red Moon" de Kalafina. Aconsejo leer esta escena con la canción de ellas de fondo.

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El sol ya asoma en la colina, pero su luz aún no alcanza a tapar el brillo de la Luna. Es todavía muy temprano, por eso las calles de la pequeña Tomoeda aún están vacías. Sin embargo, esto no le preocupa a esta dama. A su lado, una pequeña niña toma su mano. Curiosa observa todo: los juegos en el parque Pingüino, la escuela, los cerezos a punto de florecer.
-¿Entonces fue aquí donde naciste, mamá?
-Así es. Aquí nací y crecí, y ahora crecerás tú también.
Las mujeres se detienen frente a una de las casas.
-¿Y aquí también vive mi papá? ¿En este lugar?
-Si.
Un hombre de cabello plateado y ojos muy claros abre la puerta y se inclina ante la niña.
-Hola, ¿Cómo están? Yo soy Yukito. ¡Touya, ven, ya llegaron las chicas!
Otro hombre, un poco más robusto que el anterior y con el cabello oscuro se aparece.
-Así que tú eres Yukiko, ¿eh? Yo soy Touya Kinomoto.
Para sorpresa del hombre, la pequeña no dice nada, simplemente se acerca y observa detenidamente su rostro. Luego hace lo mismo con el hombre de lentes. Después mira a su madre y con un gesto que hace obvia su confusión, pregunta.
-Pero… ¿Cuál es mi papá?
-Pues…
-Kaho, tranquila; sólo dile la verdad. –la alienta Touya.
-Pues la verdad, Yukiko… es que los dos son tus papás.
La niña mira a su madre sin decir nada; esta teme su reacción pero en cambio Yukiko simplemente se ríe y exclama.
-Dos papás… claro… ¡Qué divertido!











Mi nombre es Yukiko Mitsuki, tengo seis años y voy a primer año de primaria. Vivo en el templo Tuskimine con mi mamá aquí en Tomoeda.


-Yukiko, despierta, se enfría el desayuno!
-¡Ya voy, mamá!



Ayer me quedé en casa de papá Yukito y papá Touya. A mi papá sus amigos le dicen Yuki, y a mi también me dicen Yuki. ¿No es divertido?


-¡Anda Yukiko, se nos hizo muy tarde!
Kaho busca apurada su bolso, guardando de un solo tirón un montón de cuadernos de sus alumnos. Después, toma de la mano a su hija y ambas salen a toda prisa.
-¿Trajiste tus calificaciones?
-¡En el bolso!
-¿Y mi nota para tu maestra?
-También en el bolso.
-Esta bien, está bien… ¿Qué hora es? –pregunta buscando su teléfono móvil.
-Siete cuarenta y cinco.
-¡Oh, no vamos a llegar!
Un bocinazo llama la atención de las mujeres. Es Nakuru Akitsuki a bordo de una limousine negra. En el asiento de atrás viaja el pequeño Mamoru Hiragizawa, también camino a la escuela.
-¿Yukiko, señorita Mitsuki? –dice el muchacho bajando la ventanilla. -¿Quieren que las alcancemos?
Madre e hija se miran y exclaman al unísono.
-¡Claro que si!



Este es Mamoru Hiragizawa. Mamoru tiene ocho años y vive en una enorme casa sobre la carretera con su papá y su mamá. El papá de papá Touya se casó con una prima de la mamá de la mamá de Mamoru. Entonces la señora Hiragizawa, o sea la mamá de mi amigo me explicó un día que ella y mi tía son primas, y por eso Mamoru y yo también somos primos. Además es mi mejor amigo; no le gustan muchos los deportes porque siempre se cae y se cansa fácil. Sin embargo cocina muy bien…


Con las dos damas a bordo, el niño les enseña su caja de almuerzo.
-¿Qué te trajiste de comer?
-Pasteles de mora.
-Que rico. ¿Los hizo tu papá?
-No, los preparé yo.
-¡Ah, que delicioso! ¡Puedo probar uno!
-Claro, traje para el recreo.
-Mamoru es un niño realmente generoso… -comenta su niñera. –Y talentoso en la cocina.
-¿Eh, si? Bueno yo… -el muchacho se pone colorado. –Sólo sé hacer los postres que me enseñó mi papá.
-Ah, eso es muy bueno. –dice Mitsuki. –A las chicas siempre les gustan los chicos que saben cocinar. –comenta guiñándole un ojo al chico.
-¡Ya lo creo que si!
-Muy pronto podrá enseñarle a Nakuru que cocina horrible… -comenta una voz aguda desde la cabina del conductor. Es Spinel, la mascota mágica de los Hiragizawa.
-¡Ya cállate Spy, o no comerás hasta el fin de semana!
Cuando llegan a la Primaria Tomoeda; Kaho y Mamoru se separan y entran a una de las aulas, mientras que la niña entra a la suya apurada antes de que el profesor entre a la suya.



Mi materia favorita es el dibujo. Me gusta pintar las cosas que veo en mis sueños. A veces son muy raros, parecidos a los cuentos que leemos en clase de lengua. Estamos preparando una exposición en la escuela de nuestros trabajos. Mamá da clases en el salón al que va Mamoru; su curso tiene como tema las leyendas


-Niños, como saben, en dos semanas tenemos la exposición de las leyendas, así que entre todos vamos a ir viendo cómo están los temas en los que han trabajado. –Ella busca en sus cuadernos el listado de alumnos. -¿A ver, Hiragizawa, tienes el tema del yubikiri, verdad? ¿Puedes leer lo que has escrito?
-Si, Profesora Mitsuki. –el niño se para al frente al salón y comienza a recitar.



"Los yubikiri son cintas rojas que representan los hilos del destino. Se atan en el dedo meñique para hacer una promesa. La leyenda dice que dos personas destinadas a encontrarse; están atadas por un hilo invisible que las une. Hay varias versiones que narran esta leyenda; la que a mi más me gusta es una que me contaban de niño y dice que en la luna, hay un anciano que baja todas las noches y con su hilo rojo ata los dedos de las personas predestinadas. Ese hilo puede ser muy largo, o ser más corto según la persona y puede enredarse o quedar muy tenso pero nunca se rompe."


Finalizada las clases, Kaho toma notas en el salón. Deja a un lado los cuadernos y busca un cigarrillo. Se acerca a la ventana; afuera los niños hablan antes de irse a sus casas. Yukiko se acerca a Mamoru, que habla con otros niños. Ella muestra un dibujo y su amigo hace un comentario que la profesora no llega a escuchar. Luego se recuesta sobre el borde de la ventana y enciende el cigarro.
"Yubikiri… el hilo del destino… ¿Qué destino los unirá a ustedes, pequeños niños". –piensa, dándole una pitada a su cigarrillo.


Un niño de gran porte se acerca a Mamoru por detrás, dándole una palmada que casi lo hace caer al suelo. Yukiko se asusta, y trata de ayudarlo pero él le hace un gesto para que se detenga. El pequeño se acomoda su gorra al levantarse, pero el otro no advierte lo ocurrido y sigue hablando normalmente.
-Ey Hiragizawa, ¿quieres venir con nosotros al parque de diversiones? Iremos todos a mi casa y después mi padre nos llevará.
-No puedo, mi novia me está esperando.
-¿Y dónde está?
El niño señala a la limousine negra, donde Nakuru agita los brazos alegremente.
-¡Ven Mamoru, se hace tarde!
-¡Ya voy!
-¡No nos tomes por tontos! ¡Esa no es tu novia, es tu niñera!
-Eh… bueno… me tengo que ir, llevo prisa. Nos vemos luego, Yuki.
-¡Adiós Mamoru, nos vemos mañana!


Mamoru entra al salón de la Mansión Hiragizawa. La luz del atardecer se filtra por los vitreaux, siendo la única iluminación de la sala.
-Mamá, ya volví. ¿Estás por aquí?
El chico no recibe respuesta alguna, más que un lejano sonido de voces infantiles proveniente de una de las habitaciones posteriores. Camina unos pasos hasta la sala de proyecciones. En la pantalla una niña con el uniforme de la escuela Tomoeda corre en patines. Recostada en el sillón se encuentra su madre, Tomoyo.
-Mamá, ya regresé de la escuela.
Con sorpresa la mujer de ojos color amatista se apresura para desperezarse y con un gesto llama al muchacho.
-Mamoru, mi pequeño niño… Has venido temprano.
-No mamá, son más de las cinco. Hoy tuvimos el taller de lectura para la exposición.
-Ah, claro, es jueves, tienes razón. Vaya, parece que me quedé dormida. ¿Nakuru?
-Fue a la cocina a preparar la cena. –responde dirigiendo su vista nuevamente a la pantalla. Al lado de la chica de cabello corto hay otra nena de pelo oscuro y largo.
-¿Esa eres tu mamá?
-Sí, tenía más o menos tu edad. Habíamos ido al parque de diversiones; todos estábamos muy felices. Mira el rostro de Sakura, estaba tan nerviosa, pero ese rostro confundido era una de sus mejores poses.
"Sakura". Sakura, la madre de gran amigo Tsubasa; Sakura Li, la mejor amiga de su madre; la tía Sakura, a la que Yukiko se supone se parece tanto. Sakura, la misma que se mató en un accidente de auto en el trágico kilómetro 47 de la ruta de Tomoeda. Sakura es un nombre que pasó de ser mencionado constantemente en la vida de quienes la rodearon, ya casi no se pronuncia en público. Y de ocurrir esto; es un motivo de discusiones, reproches o al menos un largo silencio significativo de tristeza. Sólo a Tomoyo parece ponerse feliz al momento de mencionarla. Y sólo su hijo tiene el tacto de no decir nada que la contraríe, al contrario de su padre a quien ella misma le prohibió invocase su nombre al menos frente a ella.
Mamoru se sienta al lado de su madre; viendo el video un rato aprovecha para sacar tema de conversación.
-Mamá, los niños han ido al parque de diversiones. Yo también quiero ir.
-Oh, claro. ¿Pero quién los llevaría?
-Bueno… pensábamos pedirle a los padres de Yuki, así ella puede venir. Quizás tú podrías venir a buscarnos…
-¿Es hasta muy tarde? Bueno, podríamos ir el sábado. El cementerio cierra más tarde los fines de semana. Voy a buscarlos y pasamos de camino de vuelta.
-Gracias mamá. –le da un abrazo. –Voy a llamar a Yukiko para avisarle.



Hoy me toca quedarme con papá Touya y papá Yukiko. En la casa de mis papás hay siempre muchas fotos. Todos los días hay un retrato distinto de mi tía en diferentes épocas. Hoy hay una imagen de mi tía Sakura con mi otro primo en brazos; se llamaba Tsubasa. Él y mis tíos Sakura y Shaoran murieron en un accidente el año pasado, todos estaban muy tristes… Mamoru lloraban mucho pero su papá le dijo que no debía llorar, que la vida era un largo viaje y a lo largo del tiempo muchas personas nos acompañan. Pero no todo el tiempo podemos viajar juntos. Pero llegaría un día en que nos volveríamos a encontrar Ese día Mamoru y yo prometimos que viajaríamos juntos siempre, sin importar lo que ocurriera...


-¡Hola papá Touya! ¡Hola papá Yukito! –la niña se lanza sobre el de cabello gris.
-Hola pequeño copo, ¿cómo te ha ido en la escuela?
-¡Muy bien! ¡Hoy tuvimos clase de dibujo, y la maestra me felicito! ¡Voy a presentar mi trabajo en la feria!
-¿Y qué es lo que has hecho, copito de nieve?
La niña enseña un dibujo de un hombre de rostro níveo, de largo cabello color plata. Detrás de él se alza una imponente luna llena.
El rostro de Tsukishiro se vuelve más pálido de lo normal, pero hace un esfuerzo por disimularlo ante su niña.
-¿Es el hombre que ves en tus sueños, verdad?
-Así es. La maestra me preguntó si era un ángel. Entonces le contesté que no, que era un Príncipe, pero de la Luna. Después me preguntó si lo conocía, entonces le contesté "Claro que no, es un príncipe muy importante, no tiene tiempo para ver chicas como yo. Yo solamente lo veo en mis sueños, cuando él también descansa". Entonces tuve que explicarle que por los sueños la gente se comunica porque su mente se abre a otras dimensiones.
-¿Y qué te dijo la maestra?
-Pues me sonrió, y dijo "Eres una niña con mucha imaginación". Y luego me puso la calificación. Saqué un 10. –responde orgullosa.
-Yukiko, ve a lavarte las manos y cambiarte, por favor. –la voz de Touya suena desde la cocina. –La cena estará lista.
-¡Qué bien! ¡Tengo mucha hambre!
Dicho esto, y con el mismo entusiasmo que hablaba de su dibujo se va a cambiar. Después de la cena, la niña se retira a dormir temprano. Kinomoto y Tsukishiro no se dicen nada, el primero observa a la ventana con el semblante serio, el segundo levanta los platos de la mesa, hasta que deja salir sus pensamientos.
-Me pregunto que clase de reacción tendría Yukiko si averiguara que ninguno de los dos somos sus verdaderos padres.
- Somos sus verdaderos padres. ¿O ves a alguien más aquí? Ni siquiera estás aquí, Yue.
Kinomoto voltea su rostro. Normalmente se hubiera hecho presente allí el guardián de la luna. Pero desde la muerte de su ama, había jurado nunca más volverse presente ante nadie, y menos ante Touya. Allí frente a la luz del crepúsculo el único que se encuentra es Yukito, con la mirada perdida en sus ojos color agua.
-Fue entonces ese el día… el día en que todo cambio. Pero ahora no sé que nos depara.
-Mejor vamos a descansar también. Mañana Kaho llevará a Yukiko al parque a la salida del colegio.



Hace seis años atrás.
Aquella tarde, el sol se ocultó en Tomoeda bañando el cielo de rojo carmesí. En la mansión de los Hiragizawa, todos se reúnen en torno a Eriol; el dará las indicaciones. Afuera la luna está por subir al punto más alto.
-Esto es lo que haremos. Cubriremos los cuatro flancos de la casa. Spinel y yo protegeremos el norte, Ruby Moon y Meiling el sur, Shaoran y Kerberos el este, Yue y Kaho en el oeste. Los que no puedan pelear, se quedan dentro de la casa. Nadie sale o hace nada hasta que yo les avise.
-Entendido. –responde Shaoran, preparando su espada.
-Eriol, ¿qué piensas hacer? –se acerca Tomoyo con su niño en brazos. A su lado la acompaña Sakura. La dama de ojos verde se sienta: el peso de la nueva vida que espera no la deja caminar más rápido.
-Shaoran, Eriol, quiero ayudarlos. Mi magia…
-Imposible, Sakura. –su esposo le alcanza un almohadón para que se siente. –En tu estado no puedes exponerte a ningún riesgo. Quédate aquí con Tomoyo.
-¿Qué tratas de hacer, Eriol? Tú tampoco deberías arriesgarte, recuerda que hace no mucho casi mueres…
Eriol se acerca a su esposa y con ternura toca su rostro.
-Tomoyo… no hay cosa que quiera más que estar contigo y nuestro niño; así que no dejaré que les ocurra nada y tampoco que me pase nada. ¿Está claro?
Esas palabras tranquilizan sólo en parte a la dama.
-Son los mismos que trataron de matarnos en el bosque aquella vez, ¿verdad?
-Tengo la sospecha que si. Pero no lo sabremos hasta que lleguen. No te preocupes, Tomoyo, por favor. Sólo no salgan de la sala principal hasta que les avisemos.
El viento corre sereno fuera de la mansión. Unas nubes cubren la Luna por momentos, pero enseguida vuelven a mostrar los rayos del pálido satélite.
-Está demasiado tranquilo… -comenta Kerberos. –Nada indica que vaya a pasar algo.
-Por eso mismo es que esto es tan peligroso… -murmura Shaoran, mientras empuña con más fuerza su espada.
Un suave viento hace que se perciba que la noche será mas fría que el día, pero no hay señales de ningún movimiento extraño.
-Ya es casi de medianoche… no creo que venga nadie. –dice Spinel observando las hojas que se arremolinan en el aire
-No lo creas, es justamente la noche el refugio favorito de los que se ocultan en la oscuridad. –le responde su amo Eriol. -¿Cómo está el lado sur?
-¡Sin novedades! –exclama Ruby Moon.
-¿Y tú Yue, como té encuentras? –pregunta Meilling, sin obtener respuesta.
-Algo pasa… -murmura la descendiente del Clan Li. –¡Yue, Profesora Mitsuki!
Un grito desesperado se escucha desde el occidente.
-¡La profesa Mitsuki! –grita Shaoran.
-¡Atacaron por el oeste! –exclama Eriol.
Con prisa todos corren hacia el lado de la casa donde hallan a Kaho y a Yue envueltos por un halo de energía oscura que los mantiene prisioneros; y finalmente los arroja al suelo. Meiling corre desesperadamente a comprobar su estado y con su espada logra apartar a los espíritus inferiores, los dos han perdido la conciencia. Kerberos intenta hacer lo mismo, pero una sombra desconocida, de la cual se distingue apenas una capucha oscura, le corta el camino con un hechizo de su espada.
-¿Qué intentas hacer? ¡Dios del trueno, ven a mi!
La espada de Shaoran resuena contra el suelo, haciendo que la tierra tiemble, pero ni siquiera su terrible poder logra hacerle un rasguño. Luego intenta confrontarlo en una pelea cuerpo a cuerpo, pero con una terrible desventaja para Li, quien cae finalmente al suelo. Ruby Moon utiliza sus poderes pero son detenidos por el agresor rápidamente. El misterioso atacante se enfrenta también a Spinel Sun, derrotándolos sin ningún esfuerzo utilizando algún tipo de magia. Como los espectros que lo acompañan, sus movimientos son rápidos y fugaces. En segundos se dispone a entrar en la casa, pero la reencarnación de Clow se interpone en su camino.
-¡Dime que buscas! ¡¿Quién eres?
El misterioso encapuchado detiene el báculo de Eriol con su espada. El mago intenta defenderse; pero el atacante está decidido y utilizando un golpe de energía sobre el pecho del mago hace que este caiga tendido en el suelo. El agresor se dirige hacia la casa, con temor Tomoyo lo observa en la ventana paralizada del miedo. Del otro lado Sakura busca su báculo e invocando a Windy cierra de un fuerte portazo la entrada de la mansión.
-¡Tomoyo, toma a Mamoru y déjalo escaleras arriba! –dice al tomar su báculo.
-¿Qué estás haciendo, Sakura?
-¿Están todos bien? –Pregunta Kerberos incorporándose.
-Yo lo estoy –responde Meiling. –¡Rápido, quiere entrar en la casa!
El terrible poder del encapuchado intenta abrir la puerta; pero Sakura tiene un plan.
-Tomoyo, abre la puerta.
-¿Qué? –exclama mientras Mamoru comienza a llorar en sus brazos; al tiempo que los espíritus negativos empiezan a filtrarse por la puerta principal de la casa.
-¡Solo abre la puerta, no dejes que se te acerque, sólo abre, yo lo atacaré! ¡Confía en mí!
-¡Está bien! –la puerta de la casa se abre de par en par. -¡Aléjate de nosotros, ahora! –grita Tomoyo empujando a su agresor hacia adelante.
-¡Light, muestra quien es el misterioso atacante!
Tomoyo corre escaleras arriba con su hijo; al mismo tiempo que Sakura utiliza el poder de su carta para iluminar al misterioso encapuchado, pero más asustado por la luz que por el grupo que lo busca; repentinamente el atacante busca cubrir su cara y abriendo un agujero en el espacio desaparece tan violentamente como ha llegado; precedido de los espíritus oscuros que lo acompañan.
-¡Tomoyo, Sakura! –Shaoran corre hacia la casa; sosteniendo a su esposa que aún sujeta el báculo.
-¿Están todos bien? –pregunta Sakura.
Todos responden, menos la sacerdotisa y el guardián Yue.
-¡Rápido, entren a la casa! –Eriol hace una seña para que pasen.
Eriol carga a Yue mientras Shaoran hace lo propio con Kaho. Al verlos llegar en ese estado Sakura y Tomoyo corren lo ocurrido. La señora Hiragizawa lanza un grito al ver la mano de su esposo sangrando.
-¡Dios mío, Eriol! ¿Te encuentras bien?
-¡¿Qué les pasó? ¿Están heridos? –Pregunta la CardCaptor.
-Yo estoy bien, pero necesitamos llevar a Kaho y a Yue al salón principal.
Con prisa todos se dirigen al salón de baile, el más protegido de la casa. Tomoyo abraza a su bebé que no para de llorar, dentro suyo siente el mismo miedo que la invadía durante los días más difíciles de su embarazo. Sakura en cambió está más bien molesta por lo ocurrido con sus amigos; inmediatamente se abre entre el resto.
-¿Qué tan grave es? –Sakura se abre paso entre los demás.
-A Yue podemos sanarlo… -explica Hiragizawa. -Pero Kaho… bueno, es simplemente una humana.
-¡Les dije que quería ayudarlos! –Kinomoto se lanza llorando a los brazos de su esposo que la sostiene con fuerza.
-¡Sakura, ese tipo es terriblemente poderoso! ¡Derrotó a mi Dios del Trueno en un solo instante! ¡Y no sólo es su magia, sino sus habilidades de pelea… yo nunca había visto algo así!
-Shaoran tiene razón. –interviene Meiling. –¡Es un ser terrible, dispuesto a todo! ¡Es una suerte que haya escapado, y no intentara volver!
-¿Escapar? ¿¡Quiere decir que no estamos a salvo! –exclama Tomoyo.
-Ruby Moon, por favor, llévate al comedor a las chicas y al resto. –le indica su amo. -Voy a intentar algo, pero necesito concentrarme. Ya no tengo tanto poder como antes.
-¡Yo puedo ayudar! –dice Shaoran. Quizás no sea tan poderoso como lo fue Clow, pero…
-¡Yo también! –grita Kerberos.
-No, no funcionaría porque tu energía pertenece al Sol.
-¡Entonces yo, Eriol! –exclama Ruby Moon. –¡Tú me creaste, seguro puedes hacer algo!
-Si, pero no servirá. Tu energía es lunar, pero de atributo Yan, mientras que la de Yue es Yin. Sería como si dieras un tipo de sangre a alguien que no le corresponde, sólo causaría más daño.
-¿¡Y qué haremos entonces? –exclama Kerberos. -¡¿Sentarnos tranquilamente a ver morir a nuestros amigos?
-Por supuesto que no. –la respuesta de la reencarnación de Clow es tajante. –Tengo algo en mente. Sakura, sé que en tu estado te estoy pidiendo un gran favor pero necesito que me prestes los poderes de las cartas.
-Lo que sea para ayudar. –responde la ama de las cartas Clow con decisión.
-Sakura, estás embarazada. Tus poderes no funcionan como siempre, recuérdalo. –le reprocha su esposo.
-¡Shaoran no puedo quedarme cruzada de brazos! Kaho y Yue podrían morir, yo soy responsable de Yue yo soy su ama y además es mi amigo, así como Kaho.
-Pero, Sakura… si algo te pasa… -se angustia su amiga.
-No se preocupen, Shaoran, Tomoyo. Recuerden; todo estará bien.
El descendiente del Clan Li no insiste más, y se retira junto al resto.
-Sakura, esto es lo que haremos. La luna tiene el poder de curar, eso tú ya lo sabes. Le daré un poco de la energía de Yue a Kaho, pero no puede ser más de la cuenta así que tu sostendrás a Yue en ese momento con tu propia magia.
-¿Y cómo lo haremos?
-¿Recuerdas a la carta de "The Nothing"?
-Si pero fue unida a The Love, ¿que hay con ella?
-Originalmente fue creada para hacer un equilibrio con las demás cartas. Cuando la carta acepto su propósito tu amor le dio esperanzas, por ello la carta se transformo en ese sentimiento. El poder de esa carta es inmenso, pero necesita de las otras para actuar en completo equilibrio. Es una locura, pero necesito que reúnas el poder de las cartas y lo canalices a través de "The Hope". Yo me encargare del resto.
-Entiendo…
-De acuerdo. Necesito algo más; Spinel Sun, tráeme el libro de magia, por favor. Luego espera con los demás en la sala de afuera.
El guardián de Eriol intenta preguntar algo, pero finalmente sólo obedece. Todos se marchan dejando en el salón a Sakura y al mago junto a los heridos.
-¿Crees que estén bien? –pregunta Tomoyo, tan asustada como su hijo.
-Por el bien de todos eso espero. –Contesta Shaoran, sentándose en las escaleras.
-Necesitamos toda la luz de luna posible. –explica el mago corriendo todas las cortinas del salón.
A su lado Sakura toca la mano de su ex profesora; la siente fría y con el pulso débil.
-Eriol, debemos apresurarnos. Mitsuki…
-Tranquila, Sakura. Necesito que estés lo más serena posible. Este salón es el punto donde se concentra más energía; es impenetrable para las fuerzas oscuras. Y en este libro se contienen todas las anotaciones que hizo Clow Reed durante su vida, incluida la forma de crear a los guardianes. Las principales están en lenguaje mágico, y yo sólo puedo decir una parte así que deberás repetir tal cual lo que yo diga del libro en el momento en que te lo indique.
-Muy bien. Llamaré a las cartas.
Eriol usa el poder de su báculo para crear una protección alrededor de los heridos, Sakura se para frente a él y grita:
-¡Llave que guardas el poder de mi estrella, revela la forma ante tu ama, Sakura! ¡Libérate!
Una bella niña se presenta ante la CardCaptor.
-¡Esperanza, necesito un gran favor! ¡Por favor, salva la vida de mis amigos, no dejes que mis amigos mueran!
The Hope tomas las manos de los heridos luego las demás cartas los rodean. Todas empiezan a brillar.
-¿Qué hago?
-Nada, sólo tómalos de las manos al igual que lo hace Esperanza.







kimi ni fureta toki /Cuando te toqué


hajimete no uta ga sekai ni umareta /Nació la primer canción de amor del mundo








Sakura toma las manos de sus amigos, de repente todas las cartas empiezan a brillar. Eriol sostiene su báculo sobre ellos pronunciando las palabras mágicas:
"Lo que fue dañado, lo que fue herido de dos individuos renace. Por el poder que dicta en mi corazón, por la voluntad que guía el suyo y por el poder que será dado". "Carta que representas el equilibrio, la unión y el amor ruego por tu energía para hacer con ella mi propósito"







kanti store
toda kore
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marka torda


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Las Clow Cards comienzan a girar a toda velocidad, desplegando su fuerza natural alrededor del círculo mágico. Un huracán se desata al mezclarse la energía de todos los presentes, uniendo el compás de sus vidas en uno sólo que los conecta como un solo ser. Afuera, la Luna antes blanca, adquiere un tono dorado cuyos rayos atraviesan los ventanales del gran salón.









kudakeochita natsu no naka ni / En medio de un verano descolorido y abatido
hibikiwataru nageki no uta / resuena una canción de lamento
koi mo yume mo itsuka kiete /el amor y lo sueños algún día desaparecerán
sore demo mada todokanu koe / aún así, mi voz no puede llegarte
yogoreta te de hana o kurai / Mientras recibía una flor con manos sucias
kimi to tomo ni ikiru no darou / me preguntaba si podría vivir junto a ti
horobi no yume toki no mukou / en un sueño de devastación más allá del tiempo
kikoeru deshou / ¿lo puedes oír?
tooi areruya / un lejano aleluya
kono sora ni tatta ichido dake de ii /Esta bien si es solamente en este cielo
ai no uta o hibikasete homura no you ni / Una canción de amor resuena como una llama
afuredasu yo hageshiku shizuka na ongaku / La intensa música comienza a desbordarse
akai tsuki wa yume o miru/ La luna roja observa los sueños
saigo no sora / en el último
cielo








-¡Ahora, Sakura repite lo que yo digo!
El resplandor lunar se apodera de todo el salón de la casa principal, bañando con su luz cálida a quienes componen el círculo de energía. Sakura apunta su báculo hacia el centro del majonshi, usando todo su poder mágico y repitiendo el hechizo indicado por Eriol.







"tomari soltia konstia midia
debari soltia martia filtia
tomari soltia konstia midia
debari mortia samari no doche"


"tomari soltia konstia midia
debari soltia martia filtia
tomari soltia konstia midia
debari mortia samari no doche"


sti iya








Una enorme descarga de energía sale de las cartas; dejando inconsciente a los dos magos en el suelo. Cuando Sakura vuelve a abrir los ojos se da cuenta que es la mano de su guardián acariciando su frente. Por fuera de la ventana puede apreciar que la noche sigue serena como hasta entonces.
-¿Lo... lo logré?
-Si, Sakura. –responde Eriol, revisando el pulso de la maestra, ya normal. –Tú tenías razón. Todo va a estar bien.




Mamoru se despierta como todas las mañanas. Rápidamente salta de la cama y se despereza de la noche anterior; una vez más tuvo uno de sus extraños sueños, esos que prefiere no compartir con nadie. Baja las escaleras; no se escucha ningún movimiento en la casa. Por lo general a esa hora, Nakuru ya está levantada o mejor dicho, ya lo ha levantado para avisarle que se cambie y baje a desayunar. Sin embargo alguien está preparando café en la cocina.
-¡Papá!
Eriol voltea a ver a su hijo; secándose las manos con el repasador para acariciar su cabeza.
-Buen día hijo, ¿cómo has dormido?
-Bien… –responde con un poco de duda en su voz. – ¿Llegaste muy tarde?
-Bueno, es que tuve que trabajar en el negocio hasta tarde así que no quería despertarlos. ¿Cómo va la exposición de tu clase?
-Muy bien. Ya está casi todo listo…
-Me alegro, te preparé el desayuno. Siéntate a comer por favor.
Mamoru toma uno de los panecillos que su padre horneó tan temprano. Probando el delicioso sabor de la masa con aroma al limón, piensa en lo afortunado que es vivir en una casa donde según el ánimo del cocinero de turno se podía comer al estilo oriental u occidental.
-¿Te llevas algo de comer? Sino te preparo algo rápido.
-Si, hice mi bentou (1) antes de comer anoche.
El ruido de unos tacos apresurados se hace presente. Envuelta en una nube de humo y polvo aparece Nakuru visiblemente preocupada por el retraso.
-¡Oh, me quedé dormida! ¡Ya vamos al colegio Mamoru!
-Eres una perezosa Nakuru. –responde Spinel, tratando de acercarse a los pastelillos, que rápidamente Eriol retira de su vista.
-Descuida, yo lo llevo. –dice Eriol buscando su saco.
-Pero aún es temprano. –responde la guardiana de la Luna. –Yo puedo llevar a Mamoru a tiempo…
-No te apures, Nakuru, voy a estar viendo clientes fuera del local así que te necesitaré en el negocio en el turno vespertino. Mamoru se quedará con Kaho hoy hasta que Tomoyo pase a buscarlo. Asegúrate de que no se le olvide.
-De acuerdo. Mamoru, ¿tienes tus cosas para el colegio?
-¡Las dejé arriba!
-De acuerdo, vamos a buscarlas.
Tan rápido como entró Akitsuki y el pequeño corren hacia el cuarto de este último. Spinel suelta un bostezo, y al ver que su amo no tiene la intención de decir nada, lo enfrenta.
-¿Otra vez durmió afuera?
-No, solamente llegué tarde. –responde Hiragizawa secamente. –Y no dormí afuera, me quedé en el estudio para no hacer ruido. Me voy, vigila que Tomoyo que se levante y coma a horario. Yo volveré tarde, así no se encierra todo el día en la sala de videos. ¡Baja pronto, que ya me voy Mamoru!


-¡Ey Mamoru! ¡Ven, vamos a hacer carrera de hamacas!
Rápidamente Yukiko se sube a la madera del columpio. Su amigo hace lo mismo, pero con cierto temor.
-Anda Mamoru, no tengas miedo. No te va a pasar nada. Solo tienes que balancearte con suavidad hasta conseguir impulso.
-Está bien, pero promete que no te reirás si me caigo.
-Lo prometo. –dice ella enlazando su dedo índice con el de el –Y si miento que me pinchen mil agujas.
Con cuidado el muchacho se anima a balancearse lentamente
-Hoy no te vi llegar a la escuela… perdona que no te pasé a buscar, pero mi papá me llevó más temprano que siempre.
-No te preocupes, anoche estuve en casa de papá Touya y papá Yuki. A ellos no les gusta andar tarde así que llegué bien. Cuando estoy en casa de mamá ella siempre se queda dormida también, por eso siempre estamos llegando tarde al colegio. Bueno, no llegamos tarde pero siempre llegamos con lo justo. Pero hasta ahora no me han puesto ninguna sanción. Además a veces se le quema el desayuno y tenemos que comprar algo en el camino, sino vamos a lo de papá Yuki, él siempre suele tener algo preparado pero igual se nos hace tarde.
-Ya veo. Yo siempre preparo mi almuerzo aunque Nakuru es la encargada del desayuno; pero hoy lo hizo mi papá.
-¿Y cocina bien tu papá?
-Si, pero extrañé un poco la comida de ella. –dice con un suspiro mientras se balancea un poco más fuerte. Sin pensarlo realmente murmura. -Nakuru es muy linda…
-Pues si te gusta debes declarártele. –dice guiñándole un ojo. –La señorita Ookawa dice que el hombre es el que siempre debe tomar la iniciativa, así que deberías decirle.
-¿Quién es la señorita Ookawa?
-Es la consejera de la televisión, en el que los chicos y las chicas le hacen preguntas a la señorita Oowaka para que ella los aconseje sobre el amor. A papá Touya no le gusta que vea ese programa, dice que no es para niñas como yo, pero papá Yuki me deja ver cuando no está papá Touya. Es nuestro secreto, je.
-¿Y qué aconseja?
-La señorita Oowaka dice que "el mejor regalo para alagar a una persona amada es prepararle algo delicioso".
-¿De verdad?
-"Si, si conquistas su estomago ya tienes su corazón" Bueno, así dice. También dice que es importante que las chicas también tengan oportunidad de expresar lo que sienten, pero como son más tímidas entonces aconseja poner todos sus sentimientos en un diario, entonces cuando el chico demuestra interés en una chica, ella no necesita decirle que si para corresponderle, simplemente le regala el diario y ya.
-Ah… ya veo. ¿Y tú escribes algún diario?
-Si, cuando escuche en la televisión a la señorita Ookawa empecé uno.
-Ah… para el chico que te gusta. ¿Y se lo darás?
-Claro, si se me declara.
-Si, por supuesto. ¿Y si no lo hace?
-Pues… los hombres deben tomar la iniciativa. Si algún día llego a gustarle lo hará.
-Si, por supuesto… "Debe ser ese príncipe del que habla siempre", piensa el chico mientras se sigue balanceando en su hamaca.
A un costado de los juegos del parque; las madres de los niños los observan jugar.
-Hoy se ve a Yukiko muy contenta. –observa la señora Hiragizawa.
-Es que Yukiko es una niña llena de energía. Es como era…
Llevándose una mano a la boca, Kaho se detiene bruscamente de lo que iba a decir; como si pronunciar su nombre o invocar su memoria frente a ella fuera algo indebido.
-Perdón, no quise…
La expresión de Tomoyo sigue siendo tan sobria como hace un rato. Después de un breve silencio. Finalmente decide confrontarla con el pensamiento que tantas veces ha circulado por su cabeza.
-Dime la verdad, Kaho. ¿Volviste a Tomoeda porque sabias que iba a ocurrir algo? ¿Qué le iba a ocurrir algo a Sakura y a Shaoran?
La sacerdotisa baja la mirada. Unas pocas hojas se desprenden de un viejo arce, anunciando el inminente otoño.
-No. Desde que tuve a Yukiko, no he vuelto a tener visiones sobre el futuro. A veces tengo algún sueño… pero es muy borroso e impreciso, realmente nada confiable.
-Entonces nunca imaginaste lo que vendría.
-Claro que no. Tal vez si lo hubiera hecho habría podido salvarlos. –responde, llevándose las manos a la cabeza. –Si pudiera hacer algo… Todo esto es una tragedia.
Tomoyo alza la vista al cielo de Tomoeda. Las nubes cubren el cielo por tercer día consecutivo. Ella sólo murmura.
-Solía ser soleado por aquí…



Esta semana ha sido muy ocupada para nosotros pues estuvieron los exámenes de primavera. Yo estudié mucho para no tener problemas como dijo mamá, por suerte me ha ido bien. Mamá ha trabajado mucho corrigiendo exámenes, así que se ha quedado trabajando hasta tarde. A veces la sorprendo dormida entre un montón de papeles, así que la despierto y preparo el desayuno como me enseñó Mamoru. Pero por suerte hoy es domingo. Mamoru pasará a buscarme porque iremos a la casa de campo de su abuela.


Esa mañana, además de Nakuru al volante, acompaña a los pequeños la madre de Mamoru, Tomoyo Hiragizawa.
-¡Guau! ¡Qué casa tan enorme! –exclama la niña de la luna.
-Esta casa ha pertenecido a mi familia durante varias generaciones. Pero tenía tiempo de que nadie viniera por aquí. –responde Tomoyo.
Los chicos se bajan del auto, y se alegran a ver a Fujitaka y Sonomi sentados en el jardín de la casa de campo.
-¡Abuelo!
-¡Abuela!
La pequeñita se lanza a los brazos del hombre de gafas. Inusualmente, se encuentra vestido con un sweter y pantalones deportivos.
-Pequeña Yukiko, ¿cómo has estado?
-¡Muy bien abuelito! Estoy estudiando mucho para los exámenes de fin de ciclo.
-¡Oh, pero si es mi pequeño Mamoru, mi solcito precioso! –Sonomi se lanza a abrazar al niño hasta casi ahogarlo. -¿Cómo has estado? ¿No estás muy desabrigado? –dice acomodando su bufanda hasta casi ahorcarlo.
-Estoy bien abuela, por favor… -responde colorado, entre vergüenza y sofocación.
Los niños sufren las caricias de sus abuelos sin darle importancia a la dama que observa la escena en silencio. Ella lleva un pesado ramo de flores en sus brazos. Sonomi deja a su nieto para hablar con su hija.
-Niños, vayan a dejar sus abrigos. Tomoyo, ven, vamos a tomar un refresco ahora. Siéntate por favor.
-No gracias, mamá. Voy al cementerio ahora.
-Pero quédate un rato al menos. Nunca vienes a verme, siempre estás encerrada en la casa… y el día que estás no te quedas. Al menos un rato…
-Mamá, los niños vinieron a ver a sus abuelos. Diviértanse con ellos, por favor. Eriol pasará a buscarlos en la noche.
-Está bien. –insiste la señora. -Pero prométeme que vendrás a casa. O sino podemos salir de compras, visitar tiendas, ver telas y adornos nuevos. Eso te gustaba siempre tanto…
-Esta bien, pero en otro momento. Hasta luego mamá.
Sin demorarse mucho, la mujer se retira en la limousine. Sonomi baja la mirada con pesar.
-No la reconozco. Es como si hubiera otra persona en el cuerpo de mi hija.
-No puedo decir que justifique su forma de actuar. –le responde Fujitaka, acercándose a ella. –Pero tampoco puedo decir que no sé lo que se siente.
-¿Qué pasa? ¿Dejarás que tu nieta te vea triste a ti también?
-No es eso, Sonomi. Es que vinimos aquí a este lugar lleno de bonitos recuerdos. Aquí estuvo Nadeshiko, estuvo Sakura, y aquí está su espíritu también. Pero aunque sepa eso no puedo sentirme feliz.
-Kinomoto; como persona que ha hecho tantos años de terapia para superar la muerte de Nadeshiko, sé muy bien lo que es el apego. Y también sé lo inútil que se vuelve el vivir en constante duelo, eso no honra a los que se fueron, sólo sirve para hacer triste la vida de los vivos.
-Yo también lo se. Pero aún así no puedo evitar pensarlo.
-¡Ey, abuelo, ya estoy lista! –exclama Yukiko, ya cambiada a una ropa más cómoda.
Cambiando totalmente su expresión, la dama se incorpora diciendo:
-Yukiko, no te preocupes por ese vejete y vamos a jugar nosotras. ¡Mamoru, estate listo tu también!
-Ey, niños, ¿A quien le gustaría practicar un poco de deporte?
-¿De-deporte? –el rostro de Mamoru cambia de rojo a blanco al oír esa palabra. La actividad física sencillamente no es lo suyo. -¿Cómo cual?
-Pues… puede ser un poco de tenis. ¿Qué les parece? –ofrece Fujitaka.
-¡SI! ¡Qué divertido, abuelo! –abraza a su amigo, consiguiendo ahogarlo un poco más. -¡Ya verás que será muy divertido Mamoru!
-Y para que lo sea aún más… –Amamiya entrecierra sus ojos como si se tratase de un felino dispuesto a lanzarse a su presa. -¿Por qué no apostamos algo; Kinomoto?
-Bueno… si ese es el caso, ¿qué tal si el equipo que pierde hace el almuerzo?
-Perfecto. –dice la pelirroja estrechando la mano de su rival. –Será interesente tenerte de chef.
Después de un largo rato de arduo juego…
-Mamoru, tenemos que… concentrarnos… cof, cof… O sino ese viejo… terminará ganándonos… cof, cof…
-Pero… es que… son muy veloces, cof, cof.
-Si necesitas un respiro, podemos seguir otro día. –grita Fujitaka, a sabiendas que eso molestará a la pelirroja.
-¡Claro que no! ¡No te daré la satisfacción de verme rendida! ¡Vamos de nuevo, Mamoru!
"Oh, no".
La pelota viaja de un lado al otro de la cancha. Sonomi esquiva con agilidad las pelotas, las suyas y las de su nieto que casi no alcanza a ninguna. Sin embargo la dupla de Yukiko y su abuelo tiene una mejor coordinación. El partido va 4:3, hasta que le toca a Mamoru sacar.
-¡Lanza tu mejor pelota, Mamoru! ¡Con todo el entusiasmo! –exclama Yukiko.
-De acuerdo. –el pequeño Hiragizawa concentra todas sus fuerzas en el saque final. Concentrando toda su energía en la última jugada, la pelota gana fuerza en el aire pero intempestivamente desciende abruptamente cuando llega a la mitad del campo.
Los ojos de los jugadores se concentran únicamente en la esférica, ¿a quien favorecerá la suerte?
-¡Vamos, vete, vete! –masculla Sonomi.
-¡Animo abuelo, que ya ganamos!
El movimiento de la pelota rebota contra el palo de la red, haciendo que su trayectoria cambie de dirección y caiga en la zona de juego de los Amamiya.
-¡Match point! ¡Ganamos, Yukiko!
-¡Si!
La niña lanza su raqueta y corre feliz a abrazar a su abuelo. Sonomi masculla algunas cosas no muy gratas, pero por dentro está feliz de ver a los niños y a Kinomoto sonreír.
-Lo siento abuela… sé que querías ganar; perdona…
-¿Eh? No te preocupes Mamoru, déjalos que disfruten por ahora, ya les jugaremos la revancha.
-Ey, Sonomi, ¿por qué mejor no declaramos un empate? –dice Kinomoto extendiendo su mano. –Los niños pusieron todo de sí en el juego.
-¡Claro que no! ¡Si te declaro un empate no podré jugarte la revancha! –refunfuña la pelirroja sacándole la mano.
-Pues entonces… ¿qué quieres comer Yukiko?
-¡Yakitori! ¡Y también tempura! ¡Y sushi!
-¡¿Todo eso? –exclaman Mamoru y su abuela mientras una gota de sudor les cae por su cabeza.
-Te falta el postre, Yuki. –agrega el abuelo.
-Pues… ¡Que sea una torta de crema!
-Vaya que comen bien estos niños de hoy… -murmura Sonomi.
-Oh, papá Touya dice que lo heredé de papá Yuki.
-Bueno, como es mucha comida, creo que lo mejor es que todos ayudemos un poco. –dice Kinomoto. -¿Por qué mejor las chicas se encargan del postre mientras los muchachos cocinamos?


Al rato, Sonomi y Yukiko decoran una torta en la cocina. El señor Kinomoto pone al fuego los brochettes mientras el niño hace lo propio con el sushi. Con paciencia va a acomodando el arroz en las algas y poniéndolos en una fuente.
-Mamoru, cocinas muy bien…
-Me enseña mi papá. Estoy tratando de aprender a cocinar mejor.
Kinomoto se sienta frente al niño y lo observa con atención.
-Ya veo. ¿Y cómo se llama la chica?
-¿Eh? –Mamoru lanza un poco de salsa de soja, la cual frena que llegue hasta el rostro del profesor. -¡¿Cómo sabe que es por una chica?
-Es fácil de deducir, tanta dedicación tiene que ver con romance. Recuerdo que antes de casarme con mi esposa Nadeshiko, ella siempre preparaba un almuerzo doble todos los días. ¿Y sabes si ella te corresponde?
-No le he dicho nada aún…. ¿Usted cree que la diferencia de edad sea muy importante?
-Bueno, depende. ¿Por qué te preocupa eso? ¿Es alguien que conozco?
-Pues… no puedo decirle, es un secreto. ¿Entonces, es muy importante o no?
Kinomoto piensa unos instantes; él sabe que los niños toman muy en serio lo que dicen los adultos y ese chico parece ser un típico caso. Lo que pudiera decirle o no quizás le quedara grabado en su memoria por siempre.
-Mamoru, la verdad es que las personas son muy distintas y es bueno que así sea porque sino el mundo sería muy aburrido. Hay muchas cosas que hacen diferentes a las personas: a veces hablamos un idioma diferente, a veces el aspecto de nuestro rostro y nuestra piel es muy diferente, a veces el número de nuestras riquezas es diferente y a veces también tenemos distinta edad. Pero lo importante es que podamos atravesar todas esas barreras y llegar al corazón de la otra persona. Cuando dos personas se aman, todo lo demás pasa a un plano secundario. Pero la verdad es que no siempre es tan sencillo descubrir la naturaleza de nuestros sentimientos. A veces son contradictorios, a veces no van de acuerdo a la razón o a lo que es lo socialmente correcto. A veces ni siquiera son buenos esos deseos. Como seres humanos que somos hemos sido dotados con el don de poder hacer realidad nuestras aspiraciones. Pero en el universo, todo lo que se crea debe tener un motivo, incluso si eso va en contra de nuestra aparente satisfacción.
Fujitaka acaricia el cabello azulado del niño con fuerza; él se pone feliz pero no dice nada. En cierta forma el abuelo de Yukiko le recordaba un poco a su propio padre; con palabras de significados profundos que en muchas ocasiones no suele entender hasta tiempo después.
-Lo siento, quizás fue un tanto extensa mi explicación.
-No, está bien. ¿Quiere decir que entonces no importan las diferencias?
-Es a ti a quien no debe importarte; si para ti está bien, la opinión de los demás importa poco. Lo que sí es verdaderamente importante es que ambas personas sientan lo mismo. No se puede mandar sobre el corazón de otros. Creo que lo mejor es que te asegures de que hay esperanzas con esa chica, y luego lo demás se verá.
-¡Mamoru, mi solcito! ¡Ya tenemos el postre y el tempura! –exclama la abuela desde lejos.
-Mamoru, ¡ayudé a decorar la torta! –acompaña Yuki. –¡Vengan a comer!
-¡Ahora vamos entonces! No te preocupes, Mamoru. –Kinomoto le guiña el ojo. –Será un secreto entre muchachos.


Esa misma noche, Yukiko guarda sus útiles en la cocina mientras su madre también acomoda su cartera.
-¿Y, hija? ¿Te has divertido con los abuelos?
-Si pero… -bosteza un poco. –Me cansé bastante mamá… Quería escribir mi diario pero realmente tengo mucho sueño. –contesta la niña, prácticamente tendida en la mesa del comedor.
-Pues en ese caso vamos a dormir, mañana tienes escuela…
Mitsuki no recibe ninguna respuesta más que el rostro de su hija profundamente dormida. Con cuidado la carga hasta su pieza y aunque el peso de Yukiko es importante, la niña no se despierta en ningún momento. Luego, su madre la deposita en la cama y la arropa con cuidado. Afuera la luna llena despliega sus rayos sobre el lecho infantil. Kaho corre las cortinas para permitir que ilumine mejor la habitación. Finalmente se acerca a ella y acaricia su cabeza
-Has crecido mucho, Yuki. Eres lista, alegre, y ahora hasta te gusta un chico. Pronto seguirás creciendo más, y ya no alcanzará mi propio poder para protegerte. Quizás es hora de que sepas toda la verdad…
Con suavidad apoya su mano en el pecho de Yukiko y depositando parte de su energía en el cuerpo de la niña, comienza a emanar una cálida luz plateada que la envuelve por completo.
-…pero por ahora, solamente sueña con tu príncipe. –susurra, antes de caer rendida al borde del lecho de su pequeña.
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(1)Bentou: es una especie de vianda, bastante compleja que se llevan los japoneses. Es como las que Watanuki suele preparar y termina comiendo Doumeki. Es una cajita donde entran muchas cosas, de todo un poco.



20 de agosto de 2011


Hoy en vez de decir hola, diré, ¡al fin nos vemos! Después de tantos meses sin publicar deben creer que lo que dije en mi blog es mentira y al final no iba a sacar nada. Y sobre todo Tilja, quien es un poco la generadora de esta historia, la cual debía ser su regalo por contestar bien las preguntas en mi anterior fic. Bueno, como verás amiga, hice casi todo lo contrario de lo que me pediste (un relato cómico sobre los pequeños Mamoru y Yukiko) y devino en cualquiera… pero para bien o para mal, aquí está la Hija de la Luna entre nosotros. Bueno, no voy a aclarar lo que esta dicho en mi blog hasta el hartazgo (donde pueden ver las fichas de personajes e imágenes y las canciones que aparezcan), pero como alguien que no haya leído nunca ser sorprenderán… ¿porqué Sakura y su familia están muertos? En realidad, en un momento de la historia de xxxHolic, se deja entender que Sakura y Shaoran son los padres de Watanuki (los que murieron en el accidente); luego sabrán los que sigan TRC que no es tan así… en base a esa idea escribí el fic de "Para no olvidar", pero se hacía necesario una historia que diera un poco de contexto a los personajes inventados de la historia (los único, dicho sea de paso) es decir Mamoru y Yukiko sin que se vuelvan unos Mary Sue/ Garu Stu de aquellos… entonces por eso decidí presentarlos de a poco. Sin embargo desde unos tímidos fanarts y cosas por el estilo, he podido ver que Yukiko ha despertado el interés y el afecto de gente que estaba esperando conocerla, cosa que me hace muy feliz. Las idas y venidas de esta historia son muchas, quiero agradecer y también me perdonarás Tilja que le dedique este primer capítulo a mi amigo Aless (Wata) que me asesoró y ayudó con todo el tema mágico y de las cartas… el cual nunca dominé bien, más algunos diálogos. De hecho diría que parte de esta historia es suya también y me parece correcto darle el crédito que se merece. Iba a publicar toda la historia entera, pero me faltan algunas partes aún así que mientras esperan el desenlace, podrían ir dejando reviews, mensajes o lo que quieran. Me ayudaría mucho que digan que les gustó o qué les intriga de la historia. Prometo no demorarme mucho con el final de la historia está casi listo.


Un beso enorme a todos.


Vicky Yun Kamiya