?

Log in

Previous Entry | Next Entry

Título: Locura de amor
Capítulo: Cuándo éramos jóvenes, parte 2
Autor: Vicky Yun Kamiya
Fandom: Gundam Wing
Pareja/Trío/Grupo: Lady Une, Treize Kushrenada
Género: drama / angst / acción/ romance
Rating: K+
Resumen: Amor, locura y muerte. Lady ha ingresado en la Academia, y la dureza de su corazón se empieza a desvanecer.
Advertencia Nro1: Para mejor comprensión de esta historia, es recomendable haber leído los manga "Gundam W: Episode 0" y "Gundam WIng: G-Unit" o al menos tener una idea de qué tratan.
Advertencia Nro1: Esta historia surge como una sidestory de mi otro fic "Guerras Perdidas" que fue creciendo y ganando espacio, por lo cual es posible leerse por separado.


Marimeia toma la foto que Lady le ha mostrado. La foto está enmarcada en otro marco de cartón; detrás de ella se encuentra la leyenda "La mejor época de nuestras vidas". Acompañando a la impresión la firma de varias personas, algunas con dedicatorias especiales. "Hasta el espacio y de vuelta", "Sigue esforzándote Lady", "Para Lady, la más linda de la academia", y otras firmas más cortas. Algunas otras fotos y tarjetas sueltas descansan en la cajita de recuerdos.

-Vaya, tenías muchos amigos… -comenta la niña sorprendida.
-¿Te parece extraño que haya habido gente que me quería?
-N-no, yo solo…
-No importa. Hay momentos que yo misma dudo si eso me pasó a mi, todos esos momentos tan distintos a lo anterior y a lo que le siguió. Sin embargo, fue en la Academia que conocí a todas las personas que fueron realmente especiales en mi vida…

Una vez que se conocieron los resultados, ya pasamos a vivir en los dormitorios de la Academia. Terminé pasando con una buena calificación, pero no necesariamente una de las principales. Sin embargo que una mujer hubiera aprobado todas las exigencias ya era bastante bueno. En la escuela de oficiales, había una diferencia marcada entre hombres y mujeres, pues mientras que los varones pertenecían a la nobleza en su gran mayoría, las mujeres solíamos ser de extracción inferior. El General Catalonia sostenía que el sexo o la condición social no tenía nada que ver con el valor en combate. Por eso es que podía haber mujeres también. Cuatro mujeres contra veintiséis varones... eso marcaba una gran diferencia.

Lady Une entra al cuarto, aparentemente está vacío. En él hay dispuestas dos camas cucheta en fila. Una puerta indica la presencia del baño privado, el único con ese privilegio aparte de los cuartos del alto mando. Sobre una de las camas superiores ya hay un saco, lo que señala que se encuentra una persona más al mens. Al no ver a nadie se dispone a dejar su bolso con unas pocas pertenencias para acomodarse. Un grito la pone en alerta.

-¡Miren! ¡Otra chica! ¡Hay otra chica! –exclama una jovencita de cabello colorado. -¡Vengan a ver, hay otra chica!

En el dormitorio entran dos muchachas, ambas alistadas con los uniformes de cadetes.

-¿Por qué tanto alboroto? –pregunta una joven de cabello corto azulado.

-Ven, Lucrecia, hay otra chica. –dice otra de pelo castaño con reflejos rubios atados en largas coletas.

-¿Y tú como te llamas?

-S-soy Lady Une…

-¿Lady? Qué buen nombre… -afirma la pelirroja. –Yo soy Julianne O´Donnel. Y estas de aquí ya se conocen de la escuela de cadetes, ella es Laureen Russo y esta Lucrecia Noin. –dice casi empujando a las chicas de la fuerza.

-Mu-mu-cho gusto. –saluda Laureen, con cierta timidez.

-Hola, espero seamos buenas compañeras. –Noin estrecha la mano de Une con decisión.

Una extraña pelota blanca, con ojos y largos brazos, se lanza sobre Lady al tiempo que exclama con voz robótica. "¡Chicas, chicas! ¡Muchas chicas!"

-¡Ahhh! ¿Qué demonios es eso? –grita Anne, tratando de no mostrarse sobresaltada, con muy poco éxito.

-¡Haro! ¡Te dije que no te metieras en mi bolso sin permiso! –reclama Laureen, tomando la pelota entre sus manos. –Discúlpame por asustarte, por favor. Lo siento mucho. –susurra.

-No solamente a ella. ¿Qué se supone es esa cosa? –inquiere O´Donnell.

-Es Haro. Mi hermano y yo lo creamos mientras estábamos en la escuela de cadetes. Gracias a él ganamos el proyecto de ciencias ingeniería el año pasado. No te asustes por favor, es completamente inofensivo.

-Ya es escandaloso, faltaría que fuera peligroso, ¿no? –le contesta Lady.

-Lo sé, pero en verdad es muy inteligente. Tiene la capacidad de almacenar registros de batallas y datos estratégicos. Además tiene criterio lógico.

Noin aparta a la pelota blanca de la presencia de sus nuevas compañeras y la deja sobre una mesa de luz.

-No se preocupen. Ya hablé con el hermano de Laureen. Haro, somos muchas mujeres así que dormirás con los varones.

-¡Oh, no lo puedo creer! ¡Somos cuatro chicas! ¡Un cuarto entero! ¡Qué emoción! –grita la pelirroja abrazando al resto sin dejarlas respirar. -¡Será muy divertido!

-¡¿Divertido? –exclama Une; se le habían ocurrido muchas cosas sobre Lago Victoria, menos que pudiera ser divertido.

-¡Si! ¡Ya con las que somos, podremos molestar mucho a los chicos! ¿Así que tienes un hermano? Empezaremos por él –señalando a la de coletas- Y también el rubio ese que andaba contigo, ¿cómo dijiste que se llama?

-¿Te refieres a Zechs Merquize? –inquiere Noin.

-¡Si, el galanazo de los lentes oscuros! ¿De qué se la da? ¿Porque usa gafas oscuras?

-Tiene un problema con la luz intensa… los tiene que usar.

-Ah… ya veo. Bueno, ya sabemos su punto débil, eso siempre es bueno con los hombres. ¿Es tu novio?

-¿Mi no-¿qué? ¡Claro que no!

-Pero te gusta, ¿eh?

-Y-y-yo… somos compañeros de la escuela solamente y…

Las palabras de Noin tratan de negar lo que sus gestos, tono de voz y velocidad de respiración afirman. La colorada sigue instando a su compañera a los sacudones para que diga la verdad.

-Parece que Julianne es muy extrovertida, ¿no crees? –le dice Laureen, dejando su bolso en la misma cucheta que ella.

-Si… ya veo. –contesta Lady. –"Tendré que medir lo que digo".

La primera actividad además de preparar nuestro uniforme consistía en pasar por la peluquería. A los hombres, directamente los rapaban. Pero las chicas teníamos permito el cabello un poco más largo. A mi me sacaron mi larga melena y me dejaron apenas unos pocos mechones. Era la primera vez en mi vida que me cortaba el pelo. Noin era más inteligente que nosotras y se lo había cortado antes del examen, aunque según Laureen ya lo usaba así de antes. "Al menos ese rubio tonto también tuvo que cortárselo"; fue mi primer pensamiento…

Lady se contempla frente al espejo; en su vida había tenido que cortarse su tan largo cabello; ese que cepillaba todas las noches estando en casa de sus primos o incluso en la Alianza así que su desilución más que evidente.

-Esto es un maldito desastre. –protesta la colorada robando espacio frente al espejo. -¡Mira que tener que venir a emparejarme el cabello yo sola! –exclama mientras arroja dos o tres mechones al suelo que acaba de cortarse. -¡Y encima yo tengo bucles! ¿¡A quién se le ocurrió contratar a este podador de césped? ¡Parezco salida de "Hombre mano de tijeras"!

-Pero te lo estás cortando de más… te dejaron lo suficientemente largo. –le retruca Laureen, quien recoge su cabello en dos pequeñas colitas bajas.

-¡Es que quiero tener el cabello corto! ¡Sólo que no puedo tener un lado largo y otro no! Hum… creo que copiaré tu idea de la colita para mi flequillo, ya me aburrí de seguírmelo cortando.

Rápidamente el flequillo de O´Donnel se convierte en una coleta para arriba. Con un tono de frustración mal disimulado, Une agrega:

-Al menos a ti te alcanzó el largo. –suspira; evidentemente el peluquero no era muy experto y aplicaba un criterio diferente con cada persona. El pelo le había quedado largo adelante y corto atrás.

-No te conviene dejártelo suelto. Se te irá a la cara, sobre todo en los simuladores de batalla. –agrega Noin mientras se ata los borregos.

-No importa Lady, te buscaré un bonito peinado. -Laureen se acerca a Lady con unas hebillas en forma de corazones. Tomando los pocos mechones que le habían quedado largos, lo ata en dos colitas altas, casi como las de los bebés. –Ten, mírate al espejo.

Sin mucha emoción Une hace caso al pedido de su compañera. Sin embargo su sorpresa es importante cuando se ve al espejo, con un resultado bastante aceptable.

-Si no te gusta cuando crezca un poco más…

-No, no. Está bien así. Me gusta.

Laureen sonríe, y con fuerza abraza a Lady, quien se sorprende mucho del gesto, pero tampoco hace nada para apartarla.

Hacía tanto tiempo de la última vez que alguien me había abrazado, que creía no saber como se sentía. Las chicas nos hicimos muy unidas. Teníamos derecho a tener un dormitorio aparte; nos hicimos hermanas de armas pero también lo fuimos de vínculo. Éramos nosotras solas para todo y contra todo lo demás. No había un espacio para chicas, así que nosotras mismas creamos un mundo de chicas. De todos modos estábamos en medio del África… como comprenderás no había mucho para hacer. Hacía poco tiempo habían abierto un centro comercial para los turistas, el único lugar que veíamos algo agradable.

Anne toma una gaseosa, al igual que Noin, mientras que Laureen y Jeanne se devoran un helado entre las dos.

-Psss… que aburrido. –dice la pelirroja terminado su parte. –Aquí no hay nada para hacer…

-Al menos hay un lugar para salir. En mi pueblo no había ningún lugar abierto durante los domingos. –responde Russo.

-¿Pero qué clase de lugar es este? Cobramos nuestra pensión y lo único que podemos hacer es gastarla en helados de cereza.

Unas chicas elegantemente vestidas, de la misma edad que ellas las observan desde la vidriera de una tienda de carteras al tiempo que murmuran entre ellas.

-¿Por qué nos miran así? –pregunta la de las coletas.

-Se ríen de nosotras. –contesta Lady; ella conoce bien lo que es son las murmuraciones a sus espaldas.

-Más bien de nuestros uniformes. –replica Noin. –De seguro les hemos de parecer unas marimacho o algo por el estilo.

-Así que carteras, ¿eh? –la colorada entrecierra los ojos con astucia. –Creo que ya sé para hacer nuestro día más divertido. Vengan conmigo.

Como quien entra a una gran recepción, la irlandesa encamina sus pasos hacia dentro de la tienda mientras sus amigas la siguen con paso firmes, cosa que como cadetes que son saben hacer correctamente, pero sin estar seguras del porqué. Al poco tiempo, Jeanne sale nuevamente haciendo gala de una glamorosa bolsa de yacaré. Pasando por al lado de las adolescentes de antes, preguntó con voz sonora.

-¿Creen que elegimos bien?

-Claro que si. –contesta Lady abriendo el contenido de otra bolsa. –Hacen perfecto juego con los zapatos. –remata sin siquiera dirigirle la mirada a las adolescentes de antes que de tanta sorpresa no pueden pronunciar palabra.

-¿Pero y los chicos? ¿Nunca estaban en contacto con ellos?

-Claro que si. En realidad los teníamos encima nuestro casi todo el tiempo. Todas las clases eran compartidas, incluso las de educación física. Antes de empezada la guerra eran muy pocas las mujeres que querían entrar en el ejército, pues era considerado algo de mala fama. "En el ejército no hay hombres ni mujeres, sólo soldados", dijo uno de nuestros instructores el día que ingresamos. Por supuesto, nadie pensaba así, empezando por nuestros compañeros.

-Debes haber tenido tu club de admiradores...

-Oh, todas los teníamos. Yo tenía como mi principal acosador al sujeto más descarado del mundo: Jean-Luc La Chapelle. El provenía de una familia muy adinerada, que veía a un hijo en el ejército como una necesidad social. Sin embargo, su verdadera vocación era la de payaso del grupo.

-¡La Chapelle! Siete.

Los alumnos se acercan para ver sus notas. Un muchacho alto, de profundos ojos azules y cabello negro toma su hoja y tirándose al suelo como festejando un gol, exclama.

-¡Lady Une, este triunfo es para ti!

Lady le da vuelta la cara, entre molesta y avergonzada, mientras todos sus compañeros se ríen. En otra circunstancia le hubiera gritado algo, pero no quiere ponerse más en evidencia de lo que ya está.

-Jean Luc, toma tu asiento si no quieres terminar en la cocina hoy también. –dice el instructor de turno.

-Todos los días iba a la cocina castigado por algo. Y era más insoportable en las clases que tenían algún tipo de relación con el contacto físico, su principal fijación.

Noin y Une se levantan de sus lugares, mientras el resto observa en silencio. Algunos muchachos murmuran entre ellos, discutiendo quien de las dos jóvenes tienen más capacidad en el combate cuerpo a cuerpo. A la orden del instructor, ambas se enfrentan. Noin esquiva los golpes de Lady, que aunque hábiles no dan en el blanco. Trata de acertarle una patada en el vientre, pero esa es la ocasión que aprovecha Lucrecia para sujetarla y hacerla perder la estabilidad, haciéndola caer en la colchoneta.

-¡Eso! ¡Pelea de gatas!

-¡La Chapelle! ¡Cincuenta flexiones ahora mismo! –exclama Treize.

-Pero...

-¡Cien!

"¡Muchas flexiones! ¡Muchas flexiones!", exclama Haro.

-Mejor que sean doscientas...

-¿Doscientas? ¿Por qué?

-Porque la fuerza del amor me inspira a soportar cualquier sacrificio. ¡No te rindas, mi amada Lady! –le manda un beso al aire y se pone a hacer las flexiones, mientras el resto vuelve a reírse.

-De todos modos debo decir que no todos eran tan idiotas como Zechs o Jean-Luc. Por ejemplo... –señala en la foto a un joven de lentes redondos que sostiene a Haro en la mano. –Este de cabello claro era Luiggi, el hermano mellizo de Laureen.

-Pero lleva lentes…

-Pues, si. En su caso no fue un problema, porque él ya pertenecía a la escuela de cadetes, no podían echarlo. Aunque no era muy atlético, era tan inteligente como su hermana. Sin embargo, su gran pasión además de la robótica era la música. Apenas llegó se inscribió en la banda militar y fue galardonado con el principal honor… para desgracia del resto.

-¡Hora del alba! ¡Hora del alba!–la voz de Haro resuena en la habitación.

-Gracias Haro, ya estoy despierto. –le contesta su inventor vistiéndose. Acto seguido toma su trompeta y con serenidad se dirige hacia el patio de entrenamiento. Firmando al lado del mástil, se dispone a tocar para dar la orden de levantarse.

-¡Maldito Luiggi! ¿A quién se le ocurre inscribirse en la banda? Recuérdame darle una buena paliza apenas pueda. –protesta Jean-Luc, dirigiéndose al comedor.

-¿De qué te quejas? Es lunes, no digas que tienes sueño. –responde Zechs con tono irónico.

-Es que es un flojo. –grita Jeanne sorprendiendo a los chicos por detrás. –Como todos los hombres.

Jean-Luc y el resto se sientan en sus puestos, todos coinciden en la misma mesa.

-Traten de no comer demasiado. –dice Noin. –Hoy tenemos clases de defensa personal.

-Si eres tu Lady, no me importa quebrarme uno o dos huesos. –Jean-Luc le guiña un ojo de modo sexy.

-No eran los huesos lo que pensaba quebrarte. –responde ella, concentrándose en su comida.

La Chapelle se acerca a Zechs, y por lo bajo dice.

-¿Ves lo que digo? Está muerta conmigo, je.

-Ellos tres eran los hombres que siempre solían estar cerca de nosotras. La vida en el ejército es más bien rutinaria. Levantarse, desayunar, entrenar en el patio, entrenar en los simuladores de vuelo… Al poco tiempo me adapté a esa vida, y lo que era mi antigua agresividad comenzó a encontrar su cauce. Después de cenar, nos habíamos puesto de acuerdo para estudiar. O al menos las chicas íbamos a estudiar…

-Ten, en este libro está todo lo que tienes que saber.

Jean-Luc le pasa un libro a Luiggi que abre grande los ojos al ver su "contenido". En vez de la tabla de elementos químicos se encuentra una muchacha ligera de ropa en pose muy llamativa.

-¡Jean-Luc! ¿De dónde sacaste esto?

-¡Shhhh! No grites. Menos averigua Dios y más perdona.

Luiggi no se muestra convencido de lo que escucha, entonces su compañero decide saciar su curiosidad.

-Ok, te lo diré. Los de tercero están vendiendo sus colecciones, como se está por ir andan juntando dinero. Así que me parece que me quedo yo al final al frente.

-Pero si nos descubren…

-Bueno, si no quieres, buscaré otros compradores. ¡Zechs, mira este mapa! ¿Te interesa adquirir alguna copia?

El rubio le echa una mirada a la tapa, pero no se siente particularmente interesado.

-Paso. Yo pienso invertir mi dinero más inteligentemente.

-¿Qué harás?

-Me compraré una moto, o algo. Eso sí atrae a las chicas de verdad.

-Es un buen punto.

Los dos muchachos se ríen. Noin tiene su mirada perdida en Zechs, él sólo se concentra en su libro.

-Noin, no los mires. –Jeanne le pega un codazo. –Son unos tontos.

-Ni que lo digas. –Lady le pasa un libro, con verdadero contenido de estudio.

-Cuando todos se iban, yo me quedaba leyendo un rato más. Yo estaba enamorada…

-¿De mi padre? Si, eso me pareció, jejeje. –se ríe Marimeia.

-…de los libros que habían en la biblioteca. Realmente había de todo: historia, arte, filosofía, literatura…

-También por la red, Lady.

-No estoy de acuerdo. El contacto con los libros crea una intimidad que no ocurre con los computadores. Era uno de mis momentos favoritos terminadas las clases, buscaba un tiempo para hurgar en la biblioteca. En esa época me empezó a interesar la retórica aristotélica…

Lady está concentrada en su lectura, haciendo caso omiso al frío de la noche y a la poca luz en la biblioteca. Treize se acerca a ella.

-No te hace bien estar tanto tiempo encerrada. Te volverás vieja y amargada.

Lady se echa a reír, casi sin explicación, como si escuchara un gran chiste.

-Al menos te hice reír. Es la primera vez que te oigo hacerlo.

La jovencita no responde nada, instintivamente esquiva la mirada. Su Instructor se acerca a ver los títulos que capturaban su atención hace instantes.

-Veo que te gustan los libros, ¿pero no tienes bastante con lo que te hemos dado de estudiar?

-Es que... me gustaría conocer que dicen esos libros que usted lee.

-Ya veo, no dudo de lo aplicada que has sido este año. Pronto llegarán tus vacaciones.

Une cierra los libros, y titubea.

-Sobre ese asunto, en el verano… ¿Me puedo quedar con usted? –se atreve un poco más.

-No crea que sea buena idea. Terminado el año de cursado debo ir a una misión en el espacio. ¿Alguna vez oyó hablar del satélite MO-V?

-No lo creo, Señor Treize.

-No eres la única. Nueva de cada diez en esta base tampoco. Es un lugar olvidado en medio del espacio, casi todos son bases de recursos naturales. No creo que sea el lugar más divertido para una adolescente…. Supuse que iría de vacaciones con alguna de sus compañeras.

-La familia de Jeanne me invitó a quedarme con ellos. Como no puedo quedarme aquí, supongo aceptaré.

-Los O´Donnel son una familia tradicional del norte de Gales. De seguro encontrará de su agrado la visita. Disfrute el verano, Lady Une.

Aquel verano fue muy tranquilo, creo fueron las primeras vacaciones de mi vida, y quizás las únicas. Jeanne había pertenecido a una familia de militares tradicional, y era la única hija del Capitán O´Donnel. Todos sus antepasados habían peleado en alguna guerra, sea en la milicia, sea en los grupos rebeldes armados. Fue por eso que permitieron el deseo de su hija de unirse a los Specials, aunque su madre se llenaba de congoja cada vez que el tema salía, es decir siempre. A mi me apreciaba, porque le tranquilizaba ver que su hija tenía contacto con una chica. Además decía que mi educación denotaba mi linaje. Como te darás cuenta era una mujer muy ingenua. A veces salíamos a pasear por el campo. Jeanne era más seria de lo que aparentaba

Jeanne y Lady cabalgan por las afueras de Dublín. El fuerte viento golpea contra sus caras, pero no les importa. Al atardecer, se sientan a descansar. Jeanne se recuesta con la mirada atenta a las nubes. Los rayos del sol poniente hacen brillar la pradera, como si de una esmeralda se tratase.

-¿Por qué entraste al ejército, Lady?

-Pues… supongo no tuve opción.

-¿Eh?

-Cuando mi madre… mis padres fallecieron, no me quedó familia y… supongo que tengo aptitudes para estar aquí.

-Aptitudes… ¿eh? Yo nunca me puse a pensar si tenía aptitudes, simplemente me inscribí y pasé el examen, je.

-¿Y tú porque lo hiciste? No veo que te falte nada en esta casa.

-Si, es verdad. Pero la vida que me esperaba aquí no es la que yo quería. Si tus padres murieron de tan joven no te debe haber pasado, pero… bueno, tuviste oportunidad de conocer más o menos cómo mi madre.

Lady asiente, la colorada recoge del suelo un trébol de cuatro hojas.

-A las chicas que consideran de "buenas familias", nos enseñan que somos más afortunadas que la mayoría. Que para nosotras no hay guerra, que es eso es asunto de los hombres y que no hay motivos para que damas como nosotras debamos alterar nuestra vida. Pero yo no estoy de acuerdo. Si hay paz sin libertad, entonces es sólo una jaula hermosa que nos hace caer en la ilusión de que estamos vivos.

-Jeanne… -Une abre sus ojos sorprendida; como si despertara de un profundo sueño. Su amiga señala a las gaviotas que vuelan en dirección al mar.

-¿Ves, Lady, esas aves? Yo soy como ellas, quiero volar, aunque corra el riesgo de que me devoren las águilas. No quiero estar en tierra, quiero volar por el espacio. Y ahora por fin sé que me falta menos para cumplir ese sueño. –finalmente se acerca a su amiga, y le entrega el trébol. –Ten, para que recuerdes este momento de nuestras vidas, y lo afortunada que somos.

Lady saca un sobre, donde un trébol seco aún conserva su verde.

-Cuando llegué a mi cuarto, y el trébol se secó, no pensé en guardarlo. Pero por alguna razón no lo hice, y aquí está. Hasta ese momento, yo jamás me había planteado la dicotomía entre la guerra y la paz.

Había conocido el sufrimiento, pero como le dije a mi prima era porque no tenía nada. Pero ahora había más gente en mi vida, y comencé a sentir el peso que conlleva preocuparse por el bienestar de otros. Sin embargo no todas fueron alegrías para nosotras durante nuestros días de cadetes. Al poco tiempo de comenzar nuestro segundo año le tocó a Noin. Era como si el mundo de afuera se esforzara en dejarnos su marca, para que no olvidáramos qué clase de suerte nos trajo allí. Recuerdo que estábamos en la clase de mecánica…

-Y como se vio en la clase pasada, la evolución de las unidades mecánicas llevó finalmente a la creación de robots capaces de…

Un soldado interrumpe la clase, entregándole un mensaje al profesor de turno. Con gesto serio el hombre dice:

-Alférez Noin, preséntese después de clases en la oficina del Teniente Kushrenada.

Laureen y Lady se miran entre sí, al igual que el resto de sus compañeros. ¿Para qué la llamarían a ella? No podía ser ni una sanción ni nada por el estilo, ella siempre tuvo una conducta intachable.

El soldado vuelve a intervenir.

-Perdón instructor, pero el Teniente Kushrenada pregunta si puede ir en el momento recibido el mensaje.

El hombre titubea un instante; volviendo su vista al mensaje dice:

-Pensándolo bien, vaya ahora.

-Puedo esperar a que termine la clase. Si no es algo urgente…

-No… vaya. –cuanto más habla no sabe como seguir. –Le explicarán allí.

Al rato, esa clase finaliza, seguida por un descanso de diez minutos. Sin decir una sola palabra, Zechs se adelanta a Laureen y comienza a recoger los libros de Noin. Lady observa atenta la escena, pero no puede sacar ninguna conclusión, sabe tan poco como el resto. Al rato regresa Lucrecia, él le entrega sus pertenencias.

-¿Qué pasó Noin? ¿Para qué te llamaron?

-Mi mamá murió, Zechs.

-¿Cuándo?

-Hoy a la madrugada. Me iré al funeral después de que demos la exposición de tecnología.

-Olvídate de eso, lo haré yo sólo. Ya te dieron permiso para irte.

La jovencita de cabello azulado duda unos momentos, pero luego acepta.

-Gracias Zechs, por todo. –contesta, apoyando una mano en su hombro antes de marcharse a su habitación.

-¿Qué fue lo que pasó? –interroga Laureen, acompañada de las otras chicas.

-¿Se siente bien? –es la pregunta de Jean-Luc.

-No. Noin irá a su casa. Su mamá tenía cáncer, y falleció.

-Pobre Noin. Imagino cómo se siente. –comenta por lo bajo el chico de lentes.

-No, Luiggi. No tienes la menor idea de cómo se siente. –responde Lady. –Hay sentimientos que no se pueden sino vivenciar.

Zechs rompe su silencio.

-Tienes razón, Lady.

-¿Tus padres también murieron, verdad Zechs? –le pregunta O´Donnell.

Marquize hace silencio. Su memoria lo llevan a los lejanos días del reino de Sanc; donde su madre acariciaba su pelo, mientras su hermana jalaba de la barba del rey, su padre cuando jugaban en el salón de descanso de la familia. Al día siguiente, todo era diferente; el mismo salón estaba completamente destrozado, sus padres fusilados, su hermana puesta en un hogar separado de él, mientras que él volaba de fiebre en casa de la familia Catalonia. Luego de unos instantes, contesta:

-Era demasiado chico, no los recuerdo bien. Sin embargo, sé que lo que se siente no es simplemente la pérdida, sino la soledad.

Fue la primera vez que estuve de acuerdo con Zechs en algo. Quizás me desagradaba tanto porque era parecido a mí, en más de una cosa que en ese entonces ignoraba. Ese fin de semana no salimos a ninguna parte; a la noche siguiente Lucrecia volvió, cuando todas estaban durmiendo. Se acostó y trató de dormir, pero no lo lograba. Yo tampoco tenía sueño…

-¿Estás despierta?

-Si. –responde Une, volteando a ver a su compañera.

Durante un rato ambas se quedan en silencio; ninguna pregunta nada. Al rato Lady trata de hablar.

-No sé que decirte Noin… no puedo decirte "te acompaño en el sentimiento", porque nadie más que uno puede sentir determinadas cosas. Lo único que sé y que te puede servir es que ese sentimiento de soledad posiblemente se aplaque, pero nunca se vaya totalmente. Hay vacíos que no se pueden llenar.

-Que alentador… justo lo que necesitaba oír.

Anne hace silencio; parece que ser sincera no está ayudando mucho. Y la verdad es que sí quiere ayudar, pero no tiene mucha idea de cómo.

-¿Te trajiste fotos?

-Si… algunas, no puedo tener muchas cosas aquí.

-Entonces, haz un retrato con sus fotos, guarda sus recuerdos. De ese modo, siempre estará presente.

La italiana se queda mirándola, quisiera responder algo, que le parece una buena idea. Pero los razonamientos correctos no llegan a su cerebro. Obviamente Lady está, a su particular forma, tratando de consolarla, pero no puede darle una señal de que así lo entiende. Un rato más de silencio; y luego…

-Estaba bien… pensé que resistiría este año. Bastaba que aguantara hasta fin de año, y pediría el traslado al graduarme, para poder estar más cerca de ella. Pero se ve que no soy tan buena en cálculo después de todo…

Zechs… él dice… que si tuvo una muerte natural entonces no debo estar triste, que murió en el momento que le tocaba. ¿Pero sabes qué? No duele menos, duele exactamente igual, e igual te enojas con la vida, con Dios, con todo. Y conmigo principalmente.

-¿Por qué contigo?

-Porque cuando terminé la escuela de cadetes me podría haber quedado con ella. Pero no; yo quise venir a la Academia, quise ser oficial de los Specials, quise conocer el espacio, quise estar con Zechs. Y me fui, y no miré atrás y ahora ya no puedo hacer nada, todo por mi estúpido deseo de "perseguir mis sueños".

Lady se queda pensando unos instantes; sin decir ni una palabra le lanza una almohada a su compañera.

-¡Ya basta de tonterías! ¿Crees que si te quedabas con ella podrías haber hecho? ¿Tú, contra una enfermedad progresiva sin cura? ¡Que ilusa! Dicen que yo soy orgullosa pero más bien me parece que tú lo eres. ¡Lucrecia Noin, contra una enfermedad incurable! Creo que eso califica de soberbia.

La alférez se queda muda, sin entender del todo la reacción de su compañera. Lady gana rápidamente el espacio entre ambas camas, jalándola de un brazo y dándole una certera bofetada.

-¡Tu madre no te abandonó, te dejó ir porque no quería que te convirtieras en una fracasada, o en un cadáver! ¡¿Y así le pagas su amor? ¡¿Llorando como una tonta, en vez de estar orgullosa de quién eres? ¿Haciendo de la culpa un culto?

-¿Qué pasa? –pregunta Russo. –¿Por qué tanto ruido?

-¡Despierta, Laureen, Noin ya volvió!

-¿¡Pero por qué! ¿¡Por qué tiene que ser así! ¿¡Por qué no se puede hacer nada maldita sea! –exclama Noin mientras golpea con fuerza la almohada, sin poder dejar de llorar.

-Hazlo, Noin, saca esa pena tu corazón o se volverá veneno. –susurra Lady. –No lo permitas.

Laureen rompe en llanto, Jeanne se acerca a abrazar a su amiga, diciendo:

-Noin, tu madre te quería, por eso te dejó venir aquí. Ella sabía que eras feliz aquí.

-Amiga, aunque ya no tengas a tu familia, nos tienes a nosotras que somos tus amigas. No llores, por favor. –le pide Laureen. –¿No es verdad, Lady?

-Claro que si. –responde. –Pero no me disculparé por abofetearte.

-No importa, ya me la voy a cobrar algún día.

Al rato todas las chicas se abrazan sin poder contener las lágrimas en sus ojos; algunos casos más notorios que otros pero todas con la misma aflicción.

-¿Por qué lloran todas? –pregunta Lucrecia sonándose la nariz. –Se ven estúpidas así.

-Estúpida serás tú, Noin. –responde la pelirroja arrojándole su propia almohada.


25 de Mayo de 2010

¡Hola a todos! No puedo creer que ya hayan pasado dos años de la publicación del anterior capítulo. ¡Cómo pasa el tiempo! Habiendo cerrado algunos proyectos y pateando para adelante otros, quiero decirles que este será mi principal prioridad este año, salvando alguna one-short u otra cosa de no mucha duración. Para los que ya van a preguntar sobre Guerras Perdidas vuelvo a decir como anuncié varias veces en mi blog que la historia sigue su curso y seguro se actualizará una vez al menos este año, aunque mi prioridad será que Locura de amor termine al menos este arco argumental, que constará de dos capítulos más aproximadamente.

Habrán notado que este capítulo fue menos denso que otros, y que incluso adquirió un tono medio shoujo, onda Sailor Moon o cualquiera de las que aparecen muchas chicas. Me costó mucho armarlo realmente, tantos personajes y tan poco espacio. En mi blog puse los bocetos iniciales y un poco sobre los orígenes de sus nombres. Además les recomiendo visitarlo o si es más de su agrado, en mi Devianart, pueden encontrar un diseño de las chicas de la historia (los chicos se las debo para la próxima).

Quiero avisarles a todos que ha salido una versión remasterizada de Gundam W, en mi blog tengo el link a la versión subtitulada. Recomiendo plenamente ver esta serie en japonés, parece una serie más madura y más cargada de emoción.

En el diálogo de Lady con Treize, los verdaderos seguidores de Gundam habrán notado que hacen referencia a los asteriores MO-V, que no es otro que el escenario de "Gundam W G-Unit", manga que viene a ser un spin-off de la serie, con otros personajes pero en la misma línea de tiempo que la historia original. En dicho manga aparece Lady visitando la colonia en su gira por el espacio (y los convence bien fácil de ir contra la Alianza, ya que tanto el gobernador como Odin piensan que está muy buena ^^). A su vez, el gran villano de la historia tiene una rivalidad con Treize. En el futuro habrá más referencias a este manga.

Después de tanto tiempo de espera tengo tantas cosas que quisiera contarles, pero como siempre no se me ocurre nada. Recuerden que pueden escribirme aquí o en mi blog, y no olviden dejar una cuenta de correo o algo para poder contestarles.

Antes de irme, como verán en la fecha, hoy es 25 de mayo es decir que hace 200 años se declaró la independencia en Argentina y el resto de los territorios de la Provincias Unidas del Río de la Plata así que un saludo también para nuestros países hermanos (si no veo nada hoy, juro que para esta tarde tienen un fic de LatinHetalia de aniversario). Como Gundam es una serie que habla de entre otras cosas lo que significa la libertad y lo cuesta conseguirla, me pareció apropiado el saludo.

Espero sus correos, y los veo pronto!

Vicky Yun Kamiya.