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Título: Locura de amor
Capítulo: Cuándo éramos jóvenes, parte 1
Autor: Vicky Yun Kamiya
Fandom: Gundam Wing
Pareja/Trío/Grupo: Lady Une, Treize Kushrenada
Género: drama / angst / acción/ romance
Rating: K+
Resumen: Amor, locura y muerte. Anne ha sido entregada al ejército, pero se encontrará con el hombre que cambiará para siempre su vida.
Advertencia Nro1: Para mejor comprensión de esta historia, es recomendable haber leído los manga "Gundam W: Episode 0" y "Gundam WIng: G-Unit" o al menos tener una idea de qué tratan.
Advertencia Nro1: Esta historia surge como una sidestory de mi otro fic "Guerras Perdidas" que fue creciendo y ganando espacio, por lo cual es posible leerse por separado.



Después de dejar la casa de mis primos, me llevaron a una de las dependencias del ejercito. Allí aprendí a odiar a la Alianza... para mí, eran los hombres más despreciables. Supuestamente éramos cadetes, pero la verdad es que a los niños nos llevaban para que hiciéramos las tareas de los militares, éramos sus perros falderos... Pero yo era una Anne Une y yo no le rendía pleitesía a nadie, siempre me estaba revelando contra lo que me ordenaban hacer... Una vez me negué a comer la comida que nos servían...

-Come.
-No. –responde la chica.
-Come tu comida. Nos cuesta mucho mantener a delincuentes como tú y tratar de hacer algo decente de una basura como ustedes.
-¿Y quién se encarga de la basura como ustedes?
Un silencio generalizado abarca el comedor. Toda la atención está puesta en esa muchacha. El sargento saca su arma de la funda y apunta directo a la cabeza de Anne.
-Come tu comida ahora mismo.
Despacio la niña toma su tenedor, parece que va a obedecer, pero en vez de eso...
-¡No, no voy a hacerlo! –violentamente arroja la comida hacia el militar. Una dura bofetada, la respuesta del sargento, no se hace esperar al tiempo que otros dos soldados la toman del brazo.
-¡A la celda de detención, ahora mismo! Veamos si después de una semana sin comer aún sigues pensando lo mismo...

Me enviaron a un calabozo frío, donde apenas cabía una persona. Por supuesto me quitaron la comida, seguramente esperaban que empezara a suplicar por ella. Pero en casa de mi tío me había acostumbrado a comer poco e incluso nada por varios días, así que lo resistí. La sed era más difícil de soportar, pero evidentemente se asustaron de que me pasara algo y al segundo día me dejaron un poco de agua.
Pero no estaba sola en mi encierro, del otro lado del calabozo había otra chica. Cuando advirtió mi presencia, comenzamos a hablar a través de un ventiluz que conectaba las dos habitaciones. Era un poco más grande que yo, se llamaba Lorena y aunque no nos podíamos ver, le conté mi historia y ella me contó la suya...
*
-¿Y por qué te mandaron acá?
-Pues... me atraparon robándome fruta. Lo admito, fui un poco tonta, pero me sirvió para planear lo que quiero hacer.
-¿Y qué es lo que quieres hacer?
-Escaparme. Y ya tengo un plan.
Une se sobresalta ante la posibilidad de huir. Era una idea que había acariciado desde que llegó pero que hasta ese momento había sido una fantasía.
-¿Cómo? Este cuartel está muy custodiado. Vi que hay dos guardias apostados en los miradores, y fusilan a todo el que trate de escaparse.
-Ya lo sé. Por eso es que pensé en el momento correcto. Escuché por ahí que dentro de unas semanas vendrá una comitiva del alto mando, y tendrán una reunión con los oficiales de aquí. Ellos vienen en sus propios autos y son revisados al entrar pero no al salir.
-¿Puedo irme contigo?
-Pues para eso te cuento este plan, ¿verdad? Yo también necesito una socia, y tú pareces lo suficientemente inteligente... lo que pensemos tiene que estar bien calculado.

Durante ese horrible mes en el calabozo, deseé escapar a toda costa... Así mantuve la fuerza, incluso me animé a comer la porquería que nos daban, pensando en el momento de mi huída, no me podía permitir fallar. En todo ese tiempo mi nueva socia y yo armamos un plan. Valiéndonos de su trabajo en la lavandería, robaríamos unos uniformes. Cuando fuera el día del escape, aprovecharíamos el cambio de turno, nos iríamos caminando hasta los vehículos y nos esconderíamos hasta que los oficiales se fueran.
Nos levantaron el arresto al mismo tiempo, pero durante los almuerzos nos mantuvimos en contacto para ultimar detalles. Mi colaboración principal era obtener algunos datos, como la cantidad de guardias que había en cada turno y esas cosas. Como estábamos en el grupo que limpiaba el piso, teníamos que baldear toda el ala oeste, donde estaba la cocina... Sin que me vieran, logré entrar en la cocina y robé uno de los cuchillos... Finalmente llegó el día.

Anne y Lorena realizan sus tareas habituales en el cuartel. Afuera, en el patio principal se escuchan las voces de un discurso en dónde le dan la bienvenida a los oficiales de otra división. Ellas no prestan atención, simplemente esperan el cambio de la guardia, que con motivo del cambio de guardia es mínima. Lorena se fija en la hora, faltan medio minuto para las cuatro. Dos soldados cambian con otros. Las chicas fingen limpiar pero cuando pasan los guardias, sin hacer demasiado ruido, los interceptan y los noquean. Une vigila el pasillo mientras la otra chica los esconde dentro del cuarto de limpieza.
-Bien, ahora tenemos dos minutos antes que lleguen el relevo. –dice Lorena. –Si nos encontramos con alguien, actúa normalmente.
-Está bien. –contesta Anne, mientras termina de sacarse su ropa y dejarse el uniforme.
Ellas caminan a toda velocidad, pero algo las detiene.
-¡Soldados!
El grito detrás suyo las detiene en seco y obliga a que se den vuelta. Anne hace un esfuerzo para controlar el pulso; es el mismo sargento con el que tuvo el incidente. El oficial las mira detenidamente.
-¡Este no es momento para el descanso! ¡Tienen que estar en el pasillo junto al resto de la formación!
Las muchachas apenas contestan con un “sí” y una venia, luego siguen su marcha. Están por alcanzar el corredor principal, pero el ruido de los capturados en el cuarto de servicio, les indica que han fallado.
-¡Nos descubrieron! ¡Prepárate para correr!
Las chicas se lanzan a correr por los pasillos. A toda velocidad intentan huir del guardia que ya dio la alarma a sus compañeros. Anne trata de seguirle el paso a Lorena, cada vez tienen la salida más cerca. Pero la suerte le juega una mala pasada y se tropieza contra el suelo.
-¡Anne!
-¡Corre! ¡Yo te alcanzaré!
La otra muchacha sale por uno de los pasillos, dejando a Une atrás. El guardia la alcanza y la sujeta del brazo, pero ella está dispuesta a dar pelea.

Cuando ocurrió aquel incidente con Midii, me maldije a mí misma por mi cobardía y me juré que no pasaría dos veces lo mismo. La desesperación me invadió y simplemente no pensé en lo que hice. Mi único objetivo era escapar y estaba dispuesta a todo por ello.

El rifle del soldado apunta directo al cuerpo de la niña, pero ella no se deja intimidar. De entre sus ropas, Anne saca el cuchillo que había robado y le hace un tajo en el estómago. Otros soldados se apuran para alcanzarla. Sin titubear, se escabulle por uno de los pasillos a toda velocidad, y consigue alguna ventaja en el corredor del ala derecha. Finalmente, consigue despistarlos ingresando a una de las recamas de los oficiales.
Une se toca el pecho, su corazón parece salirse en cada latido. Sin siquiera prender la luz, le da una mirada al cuarto: una cama, una mesa de luz, una pequeña biblioteca y un escritorio son el único mobiliario. Observa la ventana, da directo a los vehículos para la fuga. Luego se fija en escritorio, donde encuentra el nombre del dueño del cuarto. La placa dice: “COMANDANTE TREIZE KHUSHRENADA”
“Así que un comandante, ¿eh? Está es mi oportunidad”
La chica limpia el cuchillo con un trapo que trae de entre sus ropas. En el altavoz se escucha la orden de que todos los niños deben estar en sus cuartos para la inspección de emergencia. Ella se apresura a ocultarse detrás de las cortinas. Después de esperar unos minutos, se oye el ruido de la puerta al abrirse; es el dueño de la habitación. Él da una mirada al ambiente general, pero no enciende la luz. Apoya una laptop en el escritorio y está a punto de abrirla, pero no llega a completar esa acción.

-Si se mueve un centímetro de más será lo último que haga en esta vida... Levante las manos y no intente darse vuelta.
La hoja de metal se siente fría contra la garganta de Kushrenada, pero aún así Une hace un esfuerzo para no perder el pulso.
-No pensaba arriesgarme de esa manera, estoy desarmado. –responde él sin mostrar preocupación, como si la situación estuviera en manos de él.
-Eres mi boleto de salida de este lugar, así que nos moveremos con cuidado y en silencio.
-¿Tienes algún plan de cómo vamos a salir?
-Si, iremos hasta los autos. Y será mi garantía de que nada extraño está pasando.
Varios soldados entran en la habitación, reduciendo rápidamente a Anne. Ella se niega a soltar el cuchillo, pero por mucho que se resiste, la obligan a hacerlo.
-Fuiste una tonta, niña... –dice uno de los guardias. –Ahora te mandarán a fusilar por rebelde...
-¡Yo no soy una niña!
-Uyyyy, perdón “señorita”. No volverá a ocurrir...
Dos hombres sujetan a la niña que lucha en vano por liberarse. Antes de que se la lleve, con un tono de burla en su voz, Treize dice:
-A ver... quiero ver quien es esta criatura que tan graciosamente oculta su rostro.
Ella se sacude el pelo, sin demostrar miedo levanta la mirada, sus ojos sueltan un relámpago de rabia, de dolor. Pero Anne no tiene la mirada de una niña, sino la de quien se verá cara a cara con la muerte y con la historia, y a ninguna de ellas le demostrará miedo.
-¿Có-Cómo es tu nombre...? –pregunta, tratando en vano de que su voz no temblase.
-Anne Une. –contesta, con una seguridad que las reinas envidiarían.
-¿Y qué has hecho para estar en un lugar como esto?
-Maté a un soldado. Tuve mis motivos, pero lo maté de todos modos.
-Y trataste de escapar a costa mía... admiro tus agallas, lástima que no era un buen plan.
Anne no contesta nada, simplemente deja que la lleven a su celda.

-Pero... si fue Midii la que mató al soldado de la Alianza... ¿Por qué no le dijiste que eras inocente, que no necesitabas estar ahí? –pregunta Marimeia.
-No lo sé. Simplemente no lo dije y ya. Quizás prefería que me tuviesen miedo a lástima. Siempre detesté la lastima, es el sentimiento más denigrante que se puede tener por un ser humano. O quizás porque sabiendo eso, el resto me miraba con precaución. Lo que en aquel momento jamás hubiera imaginado es que mi caso llegó a oídos de la cúpula superior de OZ.

Un hombre entró en el despacho de los oficiales de la Alianza, trae tres galones en la manga de su uniforme y la capa del alto mando de los Specials. Su rostro refleja un gesto serio, pero sereno, o al menos esa es la impresión que transmite. Todos hacen la venia, Treize incluido.
-Bienvenido General Catalonia. Soy el Teniente Collins y este es el sargento Suarez a sus ordenes.
-¿Cómo es el caso? –pregunta el General.
-Se lo explicaré. –le entrega una carpeta con la ficha de Anne. –Esta muchachita de aquí mandó a terapia a un Sargento. Lo cortó con una navaja, y además trató de escapar usando como rehén al Comandante Kushrenada.
-Vaya... se animó a mucho. ¿Y saben porqué lo hizo?
-Pues, porque quería escapar... Yo sugiero que hay que deshacerse de ella.
Catalonia observa el expediente detenidamente, sin hacer caso a su alrededor. Peligro. Miedo, mucho miedo. Desesperación, terror, acción. Anne toma la navaja de entre sus ropas, siente el peligro también. Corta al hombre.
-General, general...
-Teniente, arreste a este hombre por abuso de su cargo.
-¿Y la interna? –pregunta Treize. –¿Qué pasará con ella?
-Ya ha sido enviada al pabellón de fusilamiento. Mañana se cumplirá su sentencia.
-No, no será necesario llegar hasta ese punto. Dado que el atacado fue un oficial de los Specials, nos haremos cargo de este asunto... mejor dicho, tú Treize, te harás cargo de este asunto.
-¿Qué? ¿Cómo?
-Ahora te lo voy a explicar, y luego me gustaría ver a la prisionera...

Estuve encerrada un día entero, pero fue más largo que todo el mes anterior. Mis ojos querían derramar todas las lágrimas del mundo, nunca había sido mi intención morir, pero hasta ahí había llegado. Pensé en Lorena, no estaba cerca de mí, eso podía ser porque logró escapar, o porque la habían matado. Por primera vez en mucho tiempo volví a pensar en mi madre, quizás la muerte había sido su única salida, pero a mi no me conmovía. Su escape devino en mis desgracias. Si yo moría, nadie me extrañaría, y aún así no deseaba hacerlo... pero ya no había remedio.
Pero hasta el ultimo aliento de vida, el destino no está escrito, y yo soy la prueba viviente de ello, literalmente hablando...


La puerta de la celda se abre con un rechinar de los goznes. Ella se tapa la cara, la luz le molesta. El soldado conduce a Anne hacia la sala de prisioneros, su sorpresa es mayor cuando ve al hombre que había atacado frente a ella, sin embargo hace un esfuerzo considerable para disimularlo.
-Anne Une, creo que no necesitamos presentarnos.
-¿Cuándo es la fecha de la ejecución? –pregunta sin desviar la mirada, lo que también incomoda a su interlocutor.
-No te preocupes por eso. Hemos venido a ofrecerte un trato.
Todos los fantasmas del pasado vuelven a la mente de Anne con la velocidad de un haz de luz. Inmediatamente contesta:
-No, no hay trato. Prefiero la muerte.
Treize se queda mudo, no esperaba esa respuesta. Esos ojos marrones no mentían. Desde afuera, Catalonia observa la escena, luego toma el micrófono para hablarle a su subordinado.
-Dile que no es nada de lo que cree, dile a que vinimos.
-Mira Anne, no sé que crees que te venimos a pedir pero lo que queremos ofrecerte es que te unas a los Specials.
-¿Yo? –sus ojos se abren de par en par. –¿Por qué?
-Pues... al parecer mis superiores encuentran virtudes en ti que le servirían a nuestra organización... nuestras fuerzas. Sería ventajoso para ti, en el ejercito siempre hay ropa limpia y comida caliente.
La muchacha sonríe con desconfianza.
-¿Y en qué se diferencian de la Alianza? Lo mismo dijeron cuando me enviaron aquí, y terminé lavando el piso.
-Los Specials son un cuerpo de elite, son cadetes mucho mejores que los de la Alianza... estudiarías en nuestra academia y cuando te recibas, ya serás oficial. Tendrás tu propio sueldo, y será mayor si logras ascender un poco en el rango.
-¿Y si me niego?
Treize mira hacia el vidrio, luego baja la vista, es muy poco lo que tiene para agregar.
-Si te niegas, no podemos prometerte nada más que el pelotón de fusilamiento...
Un silencio eterno se apoderó por unos momentos de la situación; la estrategia de tentarla no está funcionado... el hambre de aquella muchacha no se saciará con comida y Treize lo nota. Vuelve a mirarla a los ojos, siguen demostrando tanta fuerza como el día anterior... luego se acerca a ella, cuidando que desde afuera nadie pueda saber lo que dice, le susurra:
-Pero si deseas vivir, y eventualmente vengarte de la Alianza, esta es tu oportunidad.
-¿Y qué tendía que hace yo para merecer esa “oportunidad”.
-Nada difícil. Tendrías que contarnos algunas cosas sobre el funcionamiento de este lugar, la gente que lo comanda, qué trato tienen con los reclutas, nada que seguramente no hayas visto... –luego vuelve a hablar al aire lo suficientemente fuerte. –Es un camino difícil, tendrás que aprender en pocos meses lo que nuestros cadetes logran en años. Sin embargo es mi deseo que... no, estoy seguro de que tú lograrías...
La sonrisa de la chica pasa de la duda a la seguridad.
-Lo haré, Comandante...

Originariamente, los Specials, o sea la cara visible de OZ, habían sido conformados por Romefeller, o sea que debían ser gente de la nobleza. Luego, el General Catalonia pensó que todos debían tener la oportunidad de ingresar a las fuerzas armadas. Entonces se creó la escuela de cadetes. A ella podía ingresar cualquiera a los seis años, sin importar su condición, como a una escuela pupilo. Si se graduaban, pasaban a la escuela de oficiales, la cual no era obligatoria para los que eran de familias nobles. El problema es que yo era demasiado grande para ir a la escuela de cadetes... y hasta que pensaran que hacer conmigo, se decidió que me quedara en casa del Señor Treize
-¿En su casa? ¿En esta casa?
-Si, aunque no lo creas, no es la primera vez que vivo en esta casa.
Yo estaba maravillada con todo lo que veía, en cierta forma me recordaba a mi propia casa, pero de una manera que yo no la había visto jamás. No era sólo una cuestión de lujos, sino del ambiente que allí se podía percibir. Luces, música, libros, cuadros... era todo lo que yo había soñado, y un poco más...

Anne y el General entran al salón principal. Inmediatamente, la chica deposita su atención en el cuadro frente al piano. La mujer de la figura tenía el cabello largo, los ojos castaños como los de ella y viste con ropas holgadas. Por un momento, vuelve a ella la misma felicidad que cuando veía la muñeca de la zarina rusa...
-Muy bien Anne, el examen de admisión a la Academia del Lago Victoria será recién a fines del verano, así que por ahora vivirás aquí. –explica Catalonia. -¿Por qué no vas instalándote? Tu cuarto está en el ala derecha superior.
La joven lleva sus valijas al cuarto, pero después se queda cerca para oír la conversación entre los dos hombres.
-General, ¿de verdad le parece una buena idea hacer que esta chica viva aquí? Podría tratar de escaparse.
-¿Y por qué lo haría? Aquí va a tener todo lo que necesite: ropa, comida y sobre todo educación, porqué tú específicamente te vas a encargar de eso. Y antes de qué preguntes, sí, es una orden.
Treize lanza un suspiro entre la molestia y el fastidio.
-¿Pero porqué tanta atención? Ni siquiera nos dio información tan valiosa, sólo es...
-Treize, por está vez voy a contestar a tus dudas. Tú sabes que cuando tengo un presentimiento rara vez me equivoco, y creo que esta muchacha puede ser de gran importancia en el futuro. Lo haría yo mismo, pero tengo que ocuparme de Dorothy y de mi esposa además de todo lo que ya sabemos. Si eres dedicado y paciente, te lo agradecerá en el futuro, ya lo verás.
-Si usted lo dice...

Al principio no me acercaba al señor Treize más de lo necesario, en realidad temía que me guardara rencor por lo ocurrido en la Alianza. No tenía muchas formas de congraciarme con él, incluso creo que al principio estaba molesto con su condición de niñera mía. Una de las cosas que más recuerdo eran las clases de tomar el té. Todos los días tenía que servir el té a la misma hora...

Anne entra con la taza de la tarde mientras Treize revisa sus rosas del vivero. Él corta una de las flores y la deja sobre un plato, para la infusión del día siguiente. Ella simplemente deja la bandeja a un lado y se dispone a marcharse.
-Pensé que podrías acompañarme hoy. –dice el hombre dejando su labor y entrando a la glorieta. –Toma asiento por favor.
Anne no se niega, pero tampoco acepta demasiado complacida. Trae otra taza sin decir nada.
-¿Estás conforme con tu estadía aquí?
-Si, señor.
-Si necesitas algo, puedes decírmelo.
-No, gracias señor.
-“Si”, “No”. Vaya que eres callada... te hacía una joven más elocuente. Al menos así parecías en el cuartel.
Treize intenta alcanzar su mano para hacer que se siente, pero Anne la retira asustada. Su interlocutor no se molesta, sólo se sonríe.
-Hum... veo que realmente le temes a los hombres. No debes tener miedo, si alguien tiene que temer, que sean ellos. Yo por mi parte no sé que clase de gente hayas conocido, pero me pusieron a tu cuidado y lo voy a hacer. Ven, siéntate.
Une finalmente obedece a lo que le piden.
-Continuemos con lo que hablábamos, han pasado dos semanas desde que vives aquí. ¿Estás segura de no tener ninguna pregunta?
-Bueno... la verdad, me gustaría saber si la mujer del cuadro es su mamá...
Kushrenada se echa a reír, eso no le causa mucha gracia a la jovencita.
-Considerando que nació en el siglo XVAC... si viviera sería un poco vieja para ser mi madre (Nota: AC, Antes de la creación de las Colonias). –se levanta y busca en una pequeña biblioteca unos libros, luego le entrega uno a la muchacha. –Es una tocaya tuya, Ana Bolena, reina de Inglaterra. ¿Te gusta la historia, Anne?
-Si, era mi materia favorita en la escuela... al menos mientras podía ir.
-Eso es muy bueno. La historia es una repetición de la misma sinfonía, y los que más saben de ella son los que la mejor la interpretan. Ten, puedes leerlo tú sola y mañana me cuentas que averiguaste.

Anne Boleyn. Nacida alrededor del 1500 antes de las colonias. Segunda esposa de Henry VII de Inglaterra. Según los biógrafos aunque no iba con los canones de belleza de la época, había cautivado la atención del rey. Sin embargo, como ella se negaba a ser su amante, disolvió su primer matrimonio para casarse con ella. Algunos la describen como una mujer ambiciosa e intrigante, otros como una mujer dulce, alegre, culta y bondadosa con el pueblo. Era rabiosamente protestante, y estaba locamente enamorada del rey, pero este se molestó con ella porque no pudo darle un hijo varón, aunque le habían profetizado que engendraría a uno de los reyes más poderosos de la historia. La acusó falsamente de adulterio y traición, entonces la mandó a degollar. Sin embargo, ni en su muerte le guardó rencor y pidió a su pueblo que lo guarde. La profecía fue verdad porque la única hija que tuvo con Henry, se convirtió en la poderosa Elizabeth I de Inglaterra.
Empecé a pensar que si una mujer como ella podía ser reina, yo podía convertirme en dama también. Aquel verano me la pasé estudiando... era muy difícil al principio, había dejado la escuela hacía tres años y tenía que ponerme al día con lo que sabían los demás estudiantes.

-¿Y no te revelabas con él?
-Bueno es que él... –su mirada deja de centrarse en Marimeia y se posa sobre un pájaro en el jardín. –El jamás pedía las cosas de modo grosero, aunque sus órdenes fueran estrictas. No solamente se esforzó en enseñarme, sino en construir mi identidad. Eso no fue tan difícil, después de todo, siempre había algún noble dispuesto a vender su título, pero otras cosas no tenían tan fácil resolución....

-Tenemos que ingresar en los registros de Specials tus antecedentes. Dime Anne, ¿que sabes de tu padre?
-Nada. Me abandonó cuando era una niña.
-¿Y de tu madre?
-Nada tampoco, murió cuando tenía ocho años.
-En ese caso, diremos simplemente que tu familia tenía un pequeño ducado y ambos padres han muerto. Con lo que has estado aprendiendo, más tu porte nadie dudará de eso. Hay un asunto más.
-¿Cuál, señor Treize?
-Tu prueba de tiro... fallaste varias veces en las distancias mayores a treinta metros. De los análisis que te hicimos, llegamos a la conclusión de que tienes problemas de vista. Con esa falta, no puedes entrar en el ejército.
-¿Pero... qué voy a hacer, Señor? –su voz antes serena, comienza a manifestar preocupación.
-Nada. Toma esto, es un regalo. Ábrelo con cuidado.
Treize le entrega un pequeño estuche, ella lo mira sin saber bien que es.
-Son lentes de contacto... tendrás que usarlos de modo permanente, pero sería una pena que alguien con tanto talento quedara expulsara por tan estúpido motivo. Después de algunos años podremos decir que tu vista fue disminuyendo por tu entrenamiento o por la misma edad... ¿entiendes lo importante que es esto?
-Si, por supuesto.
-Bueno, vamos a tomarte un par de pruebas más y si estás lista, te presentarás a rendir el examen la semana que viene. Las clases comienzan a principios del mes entrante.
La chica titubea un poco antes de hablar, le cuesta mucho concentrarse cuando debe expresar lo que piensa.
-Señor Treize... yo... no tengo manera de agradecerle lo que ha hecho por mí...
-Pues, el General Catalonia me pidió expresamente que lo hiciera. Sólo cumplí con lo que me ordenaron.
-Si, pero... usted se ocupó tanto de mí... sé que le he dado mucho trabajo y...
Kushrenada luce una sonrisa encantadora, de esas que sólo los hombres como él saben mostrar.
-Claro que no. Es obvio que tienes talento, sino cualquier esfuerzo hubiera sido inútil. No importa en que situación te encuentres, tú eres una verdadera dama, Lady Une.
Treize acerca la mano de la muchacha hasta sus labios y la besa. Une sonríe al extremo de ponerse colorada, de una manera que jamás lo había hecho.

Lady Une saca una foto de la caja, varios chicos y chicas vestidas con el uniforme de OZ., acompañados por Treize y el General Catalonia.
-Estos eran mis compañeros de curso. De los que estamos en esta foto, el grupo se redujo a la mitad. El mismo día que nos tomaron el examen tuve mi primer encontronazo con uno de mis futuros compañeros...

Dentro de la cafetería de la Academia de Lago Victoria, Lady espera como el resto de los aspirantes la hora de ingreso a la prueba. Todos los muchachos (porque casi no hay mujeres) se ven nerviosos, algunos están acompañados de sus familias, otros repasan solos. Anne compra un refresco y se lo lleva a la mesa, mientras se rasca los ojos; aun no se acostumbra a los lentes de contacto. Sin darse cuenta se choca contra un joven rubio con gafas oscuras. Al muchacho se le caen los lentes, y a la chica el vaso.
-¡Fíjate por donde caminas, idiota! –grita ella al verse toda mojada.
-¡Qué niña tan torpe! –dice colocándose sus lentes.
-¡No soy una niña! Soy Lady Une.
-¿Y eso debería decirme algo? –dice colocándose los lentes. –¿Vienes a acompañar a alguno de los postulantes?
-No, Zech. Lady viene a dar el examen y seguramente aprobará. –dice el General Catalonia apareciendo detrás suyo. –Ten cuidado que no te quiten el primer puesto.
-¿Qué primer puesto?
-¿No lo sabes? Evidentemente no tienes contactos con la Academia. Cuando me gradué el año pasado obtuve el mejor promedio entre los cadetes. –responde con una sonrisa de satisfacción.
-Vayan a tomar sus lugares, voy a pasar lista, después tendrán tiempo de hacerse amigos... Pero no se deje seducir Lady Une, Zech tiene fama de rompecorazones. Aunque considerando que la poca cantidad de chicas que hay para dar el examen, tendrá pronto todo un club de admiradores del cual elegir... –se va riendo de la cara que ponen los muchachos.
Zech y Lady se observan detenidamente y sin abandonar la actitud agresiva.
-¿Rompecorazones? No veo el porqué.
-No te preocupes por lo que dijo el General, es una persona con un sentido del humor muy especial...
-¿Lo conoces?
-Digamos que es una especie de padrino para mí... De cualquier modo, a mí solo me interesan las muchachas bonitas. –Zech sonríe confiado mientras Anne se pone roja de la bronca. –Nos vemos...
El joven de lentes se va riendo mientras ella le arroja el vaso vacío, provocando las carcajadas de todos los que están almorzando. “¡Y ustedes, ¿qué miran idiotas?!”

23 de mayo de 2008
Hola a todos! Antes que nada, gracias a todos los que me han apoyado a que continúe esta historia, no los menciono a todos porque son muchos y no quisiera olvidarme de nadie. Sé que me he demorado más de lo debido, y que prometí en mi blog que iba a estar listo para este año, pero como verán no lo cumplí. Las razones son varias.
-Cuando terminé de diseñar esta parte apenas si tenía idea de que iba a hacer con el resto... como se supone que es una sidestory de “Guerras perdidas” debería haber algún punto de conexión con ese fic. Aquí lo encontré en el personaje del padre de Dorothy, el General Ernest Catalonia. El problema es que si bien es un personaje del canon, no sabemos prácticamente nada sobre él, así que me tomó tiempo definir su personalidad.
-La historia se va a alargar a dos arcos temáticos más de los que eran originalmente. Primero iban a ser dos, luego se hicieron cuatro y esto llevará mucho más tiempo, por lo cual este fanfic si bien continúa con su hilo de sidestory, se ha convertido en algo mas bien independiente...
-Por lo que me di cuenta, la gente espera que aparezcan Zech y Noin en el fic, lo que me hace extender el período en la Academia aún más. Además no esperaba darle toques de comedia a este fic, pero después reflexione que sino iba a ser muy pesado, por esta será la parte más divertida de la historia (aunque no por mucho tiempo).
En resumidas cuenta esto es lo que pasará de ahora en más en el fic: sigue la historia de Lady como cadeta de OZ, luego el ascenso de Treize como General y las misiones que cumple ella bajo sus ordenes directas y un tercero que no pienso revelar aún.
Desde ya estoy abierta a todas las críticas que tengan para hacer. Perdonen si no me salió muy bien algunas partes de este capítulo. Por empezar, no soy Martin Scotfield para desarrollar buenos escapes de prisión (si lo hubiera planeado él, Lady hubiera tenido éxito en su fuga, ¿verdad?. Di tantas vueltas con este capítulo que espero el resto sea más fácil.. además tuve que pensar en todos los nuevos personajes que no pudieron aparecer en este capítulo aún (¿qué les pareció el primer encontronazo con Zech?). Después está el asunto de hasta donde debería llegar la relación con Treize. Esto ha sido y es objeto de largos debates (sobre todo con Wingzemon). Una mujer tan impresionable como Lady, con un hombre tan poderoso como Treize. Pero claro, ella es su subordinada, y parece marcarle alguna distancia. Que se amaban está claro, pero no sé cual habrá sido el verdadero alcance de esa relación, ¿qué opinan ustedes?
Les cuento esto para que vean que no me pasé todo el año pasado pensando en nada, pero por eso su colaboración es importante. Por allí hay unos botoncitos para mensajes, úsenlos.
Bueno, eso será todo por ahora. Saluditos.
Vicky Yun Kamiya